Redes sociales. ¿Trampa o construcción?

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Ilustración by José Antonio Gabelas

Las arañas viven en todas partes, son ubicuas. Tejen telas para atrapar a sus víctimas, son depredadoras. Esperan alrededor de la red, hasta que sienten las vibraciones que producen los movimientos de sus víctimas al quedar atrapadas. Les cuesta mucho tiempo y mucha energía tejer. Son muy cuidadosas porque también ellas pueden quedar pegadas, de modo que sólo se mueven por los hilos no pegajosos para coger su presa.

En verano pasamos largas jornadas en el campo, nos asombran las hormigas y las arañas. De las hormigas ya hemos hablado en inteligencia colectiva. La ubicuidad de las arañas nos permite utilizar esta analogía para observar también las luces y sombras de las redes sociales. Del mismo modo que las arañas tejen y tejen, siempre con una finalidad y con sumo cuidado su red, los usuarios de la red de redes construyen sus  identidades y reputación, no exentos de riesgos y peligros.

Agradecemos la pregunta que lanzaron por twitter nuestros colegas del máster @masterECDC para emprender este post, que recoge la lectura de Bauman, y a su vez añadimos para escribir estas líneas,  muchas horas husmeando, recibiendo y aportando en las redes sociales.

“Nuestros acuerdos son temporales, pasajeros, válidos solo hasta nuevo aviso”, señala Bauman. No sólo acuerdos, también las relaciones que nacen y mueren en la red, que es efímera, inmediata e intensa. Relaciones que no son gratuitas, acaso recíprocas, casi siempre asimétricas. Son “desigualdad creciente” que indica el pensador polaco, y que podemos traducir como élites selectivas (influencers).

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Photo by Paduraiu Alexandru

Control, SEO, vigilancia, poder. Son los guardianes de la Red. Fagocitados en la pérdida de la privacidad, nos sentimos muy cerca del artista Sterling Crispi, que expresa su preocupación por el excesivo y agresivo avance de la tecnología de la vigilancia.

Interpretamos  “el colapso de la confianza”, de Bauman, como un producto. Se fabrica el “diseño de la confianza”. En las redes sociales, los influencers marcan la tendencia, porque son a su vez, portadores del “saber, detentadores del SEO, conocedores de las métricas. Los magos del número. O sea la gran dictadura en la Red. Lo sabe muy bien Google.

¿Cuál es el peaje de estar en las redes? Tiempo, datos, dinero, privacidad, sentidos. ¿Son nuestras relaciones, nuestro conocimiento, nuestros sentidos un nuevo simulacro?

Vayamos al otro lado. Las redes sociales, son un escenario que constituye y ayuda a formar un entorno de oportunidades. Resuena el pensamiento de P. Levy “inteligencia colectiva”, cuando diferencia entre el conocimiento compartido, información compartida por todos los miembros de la comunidad; y la propia inteligencia colectiva, como conocimiento disponible y posible para todos. Vaya, un doble placer: saber y compartir. Valores que hemos vivenciado en @_INED21 @eduktransformer  @Laceluladigital @TRICLab y en otros muchos y muchos lugares conectados.

Hechos que trascienden ese “activismo de sofá” que describe el pensador polaco. Estos dos últimos años hemos experimentado con lo que por ahora llamamos #4Entorno una derivación del tercer entorno (que Echeverría atribuyó a la tecnología). Castells en su ”Redes de indignación y de esperanza”, y antes en “Poder y comunicación”, describe como el tejido asociativo, las comunidades de vecinos, diferentes colectivos unidos por diferentes y diversos motivos, se organizan y proyectan y amplifican su acción en y con las redes sociales. Desde la reprogramación y en la autocomunicación: en estructuras horizontales de muchos a muchos. Pero las redes sociales no son la causa, ni el motivo, son un “nuevo entorno” que recogen la energía y la fuerza de la colectividad para licuar su expansión.

A mediados de los ochenta, no estaba Facebook, ni YouTube, pero había un movimiento pedagógico muy potente en nuestro país. Los movimientos de renovación eran muchos y diversos. Y se observó que los medios de comunicación (entonces prensa, radio y tele), necesitaban una triple mirada crítica, que exigía:

  • Conocer los medios, y por tanto que fueran objeto de estudio, de análisis, de reflexión.
  • Utilizar los medios, como recurso y como herramienta para desarrollar destrezas, competencias.
  • Expresar y comunicar con los medios. Contar nuestras propias historia, construir nuestras narraciones.

Es posible que ahora, con las redes sociales haya que reinventar estas tres miradas. Quizá con una visión mucho más paródica, en la que el diseño de pensamiento en red, de trabajo en red, y de producción en red, ayuden a generar otros modelos de comunicación, y por tanto de educación.

Ahora estamos en la plena y permanente celebración del yo. Mientras escribimos estas líneas publica un colega Mr. Ego que nos muestra sus disfraces (víctima, verdugo, salvador). Parodia y carnaval son dos ingredientes que debiéramos incluir en nuestros procesos de análisis y creación (o creación y análisis).

¿Te quieres hacer un selfie? ¿Individualismo conectado?. ¿Es sólo cuestión de elegir entre la gestión del yo y la gestión del ego?, que ha expresado recientemente Carlos Gurpegui en las últimas jornadas de Pantallas Sanas. ¿O seguimos en la “zona del confort” donde “Ser es ser visto”?, dixit Berkeley.

¿Qué imagen quiero ofrecer a los demás? ¿Cómo quiero que los demás me vean? ¿Qué quiero que los demás digan de mi? ¿Qué quiero decir de los demás? Son preguntas que responden a la construcción de una identidad, y a una gestión de la intimidad. 

¿Por qué me conecto?

¿Cuándo me desconecto?

¿Qué puedo hacer en vez de conectarme?

Son preguntas que responden al tipo de consumo que yo quiero hacer, y por tanto, a la dieta digital que quiero aplicarme

¿Veo los ojos de la otra persona cuando estoy en una conversación online?

¿O veo la imagen en la pantalla con  quien hablo?

¿Nos miramos a los ojos?

¿Los recursos gráficos, músicas, emoticons, imágenes …sustituyen el tacto, el oído, la mirada, el olor y la presencia?

Véndame los ojos y notaré algunas ausencias, y comprobaré como cambia mi comunicación y mi empatía en la conversación con el otro. Como ven, muchas preguntas y pocas respuestas.

Internet no es el acceso al conocimiento, las redes sociales no son la fiesta de la participación, “las audiencias interactivas son algo más que un concepto de mercadotecnia y algo menos que una democracia semiótica”, dixit H. Jenkins.

 

 

 

José Antonio Gabelas
José Antonio Gabelas-Barroso. Profesor titular de la Universidad de Zaragoza. Creador del Factor Relacional y las TRIC (Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación).

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