De la neurona de Ramón y Cajal a la neurona social

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La Editorial Cambridge Scholars Publishing publica este libro, en el que los autores recogen la figura del eminente científico, Santiago Ramón y Cajal, para acercarse al universo de la neurociencia en su relación con las Ciencias Sociales, y en particular con el modelo del Factor Relacional, que sustenta las TRIC (Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación).  Este ensayo está prologado por María Fernández Guajardo, AI Product Executiva, leader of Gmail. A quien agradecemos encarecidamente su ofrecimiento, que enriquece de modo muy significativo esta publicación. A continuación recogemos algunos extractos.

En 1888, Santiago Ramón y Cajal propuso la teoría neuronal, que establece la neurona individual como la unidad de la estructura del sistema nervioso. Este hallazgo tuvo una gran repercusión, pues hasta finales del siglo XIX se pensaba que el sistema nervioso era una red continua en la que las neuronas estaban fusionadas, a modo de una espesa red reticular. El neurocientífico español desarrolló detalladas y precisas observaciones microscópicas, que apoyó en minuciosos dibujos donde describe el sistema nervioso compuesto por células individuales y discretas, que se comunican por contacto entre sí, mediante conexiones denominadas sinapsis

El descubrimiento de la neurona como unidad individual y discreta, base de la estructura del sistema nervioso del cerebro, enseña que estas unidades no están aisladas, que se comunican entre sí mediante redes sinápticas que posibilitan complejas funciones cognitivas y comportamentales. Desde esta evidencia contemplamos las denominadas neuronas sociales, que son una variedad de neuronas implicadas en tareas visuales-espaciales que participan activamente, y esto es lo que particularmente interesa en esta obra: la potencial interacción social humana y su dimensión sináptica-relacional. Estas neuronas responden a las acciones que observamos en los demás. Pero además de la imitación, son responsables de diversos comportamientos humanos. La neurociencia asume que estas neuronas sociales, también llamadas neuronas espejo son la base biológica de la compasión y de la experiencia empática afectiva

En este sentido, el grupo GICID (Grupo Investigación en Comunicación e Información Digital), recoge desde hace casi dos décadas en su primera línea de investigación, liderada por los autores de este libro, “competencias digitales y educación mediática para dar respuesta a la brecha digital”. Esta trayectoria investigadora, ya consolidada en revistas y publicaciones de notable impacto académico, desarrolla un modelo comunicativo y educativo denominado “Factor Relacional”.

Este itinerario que estamos trazando ha comenzado con las propuestas del padre de la neurociencia moderna, pasando por las aportaciones de las neuronas espejo, para llegar a la doble dimensión relacional (habilidades psicosociales y sinápticas) del Factor Relacional.

Llegados a este punto podemos preguntarnos ¿qué ocurriría si fabricáramos propiedades emergentes en el cerebro? Es la pertinente pregunta que se hizo uno de los más aventajados alumnos de Cajal, el aragonés Rafael Lorente de Nó (Rafael Yuste, 2019:11), quien consideraba que “desentrañar los misterios del cerebro no era un problema de neuronas sino de circuitos, de sistemas de neuronas”.

Los patrones o modelos descubiertos en el tejido cerebral disponen de propiedades emergentes con mucha cantidad de componentes y relaciones entre ellos, que es lo que se constata en el sistema nervioso. Esta observación conduce a entender el ser humano como una especie mental.

Observar que todo está en la mente, es constatar la interacción de las neuronas. Esta dimensión sináptica, que obedece a la plasticidad neuronal, como así ocurre en el entorno TRIC, estimula en su dimensión relacional su proyección sináptica, la formación de nuevas conexiones neuronales, así como la reorganización de redes existentes en nuestro cerebro. El aprendizaje, la memoria y la resolución de problemas serán algunos de los beneficios más evidentes.

La secuencia que se desplaza desde la neurona de Cajal, a la neurona social o especular, aquí descritas, conduce a la propuesta que el modelo TRIC ha marcado en estos años de investigación. El ecosistema mediático actual y probablemente el que se desarrollará en los próximos años, impulsado por la IA, reclama un pulmón humanístico, recogido en la dimensión relacional.

Este ensayo comienza con el prólogo de María Fernández Guajardo, que se centra en la evolución de la tecnología para detenerse en la figura de Ramón y Cajal y la relevancia de su doctrina neuronal, así como la oportuna aparición de las TRIC como plataforma humanística en el entorno tecnológico. En un primer capítulo se describe la transición desde los descubrimientos de Ramón y Cajal a lo que hemos denominado la neurona social. El capítulo dos, analiza el impacto que el Factor Relacional ha tenido y tiene en la investigación más reciente aplicada al ámbito de la información y comunicación digital. El capítulo 3 se centra en la educación mediática, y la necesidad de afrontar el desafío de la IA, así como el conocimiento del potencial algorítmico y su naturaleza como caja negra. Llegados al capítulo 4, el foco se desplaza directamente al periodismo para observar los retos y dificultades que implica para los nuevos perfiles y narrativas desde un rigor y ética profesional. En continuidad desarrollamos en el capítulo 5 las bases de una comunicación en el siglo XXI desde la brújula de la ética. Finalmente, en el capítulo 6, presentamos una amplia galería de proyectos realizados, y otros por determinar, en los que el “Factor Relacional” es el motor que dota de sentido nuestra relación con la tecnología.

En efecto, la ética debe marcar la ruta, sin este horizonte el avance o progreso será un sin sentido. “No conozco el futuro… no vine aquí a decirte cómo terminará esto, vine aquí a decirte cómo comenzará” En este monólogo final de Matrix 1999, el heroico personaje Neo, interpretado por el actor Keanu Reeves, lanza una advertencia a las máquinas que controlaban el mundo, después de descubrir que la humanidad estaba atrapada en una realidad simulada. Así como la neurona es la protagonista, la “madre-nodo” del sistema nervioso, la propuesta de este ensayo es explorar la neurona social desde la perspectiva del Factor Relacional en el ecosistema educomunicativo del entorno mediático e informacional, un puente entre lo biológico y lo social.

José Antonio Gabelas & Carmen Marta Lazo

Referencias

Lorente de Nó, R. Analysis of the activity of the chains of internuncial neurons. Journal of Neurophyology, n. 1(3),1938, p. 207-244.

Yuste, R. Las nuevas neurotecnologías y su impacto en la ciencia, medicina, sociedad. Lecciones Cajal. Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social. Prensas de la Universidad de Zaragoza. 2019.

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