Familia y pantallas en Navidad

¿Haremos otro rincón en casa estas Navidades? Con esta pregunta arranca el último debate TRICLab del 2013, una reflexión sobre la (R)elación entre familia y pantallas.

Dicen que las Navidades son fechas para disfrutar con la familia pero, cada vez más, las compartimos también con las pantallas: televisión, ordenador, tableta y smartphone… Por ejemplo, haciendo sonar la tradicional botella de Anís del Mono a través de los dispositivos móviles. Las marcas invitan a sus públicos a participar en propuestas activas, como gancho para fidelizar y captar clientes. Todo este panorama digital nos lleva a reflexionar sobre qué lugar ocupan -o deberían ocupar- en los hogares, cómo modifican los entornos domésticos y de qué manera se ven afectadas las relaciones y comunicaciones familiares.

 No podemos ignorar la presencia e influencia de los espejos digitales en el hogar, convertidos en el centro de las relaciones familiares, como lo ha sido durante décadas la chimenea televisiva. Las pantallas generan rincones abiertos a la individualidad, reduciendo el factor (R)elacional de las familias y, en extremo, superponiendo la doble piel táctil de las pantallas a la física y perdiendo la fugacidad sensorial en el limbo del clic infinito. Vivir el momento sólo en la virtualidad reduce la sensibilidad y adormece los sentidos, ¿y las texturas? ¿Se generan interferencias?

La ventana digital expone a las familias a un infinito abanico de contenidos digitales móviles listos para consumir en cualquier momento y en cualquier lugar, un menú fast food que motiva la obesidad mental tanto infantil y juvenil como adulta. Para ello, es imprescindible fomentar la alfabetización digital de las familias desde una perspectiva crítica y reflexiva, y plantear nuevos modelos de convivencia familiar. En este contexto, ¿dónde están los papás y las mamás?, ¿qué rol deben desarrollar? Más que censores de consumos, deben ser traductores y ampliadores de imaginario, con una conducta ejemplar alejada de los espejos oscuros.

En el laboratorio TRICLab de cuerpos y pantallas proponemos el impulso de una dieta digital sana y equilibrada. Como indica Piscitelli, una dieta cognitiva personal y a medida, alejada de infoxicaciones:

Estas Navidades, pues, evitemos el empacho digital, cerremos los rincones a la individualidad, y potenciemos el factor R en el hogar, buscando el equilibrio entre tradición y virtualidad. Si no lo hacemos, puede que, más que a casa, volvamos exclusivamente a las pantallas por Navidad.

Demos paso al cuarto entorno, sin contraponer, integRando: ubicuidad, competencias digitales, interactividad, interacción, narrativas digitales, códigos y lenguajes mediáticos, lenguaje oral, verbal y no verbal en los medios; en definitiva, “tejer una red de relaciones en conversaciones mediadas por diferentes pantallas”.

Las personas que intervinieron en la dinámica Twitter realizada son: José Antonio Gabelas, Encarni Alises, Juan José Sánchez, Rafael Marfil, Carlos Gurpegui, Pantallas Sanas, Cine y Salud, Elisa Hergueta y Cristina Villalonga.

facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedintumblrmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *