Analogía del lago

En un febrero de 2011, iniciamos el recorrido desde el glaciar, una masa compacta de conocimientos, en los que los estudiantes disponían sólidamente de la herencia analógica. El primer chat académico exigió una primera fragmentación de la estructura rocosa y sólida. La liquidez comenzó a fluir mediante nuevas informaciones, canales, soportes, entornos comunicativos; contraste de ideas, experiencias, lecturas, visionados que convirtieron  la masa de hielo y nieve en un caudaloso y potente torrente.
A través de diferentes prácticas inteRmetodológicas, como el análisis DAFO observamos el el inicial cauce del río, contenido en el caudal de aguas vírgenes. Con la técnica de la conversación twitter, se produjo una cascada incontenible de datos, enlaces, ideas, emociones, opiniones. Veloces en el tiempo y breves en el espacio, intensos pero irreflexivos. El caos creativo se configuró en un mapa mental, donde cada uno de los nodos expuestos en la conversación en red, alcanzó su conexión, y dimensionó su significado. Finalmente, llegó el remanso, y entre todos creamos el ensayo digital, que a modo de lago, en los posos del proceso, ya convertido en un cierto grado de conocimiento horizontal, coautoral y significativo, no sólo permitió que cada participante se refleje y reconozca en sus aguas, sino también que pudiera sentarse en sus orillas y contemplar su proceso de aprendizaje y su creación común.
En este último mes hemos estado chapotendo con nuestras piernas en la azules aguas del lago pirenaico (los aragoneses llamamos ibones), nuestros movimientos han originado intensas y extensas ondas que se están expandiendo, pero los posos crecen en los sedimentos de su lecho y de sus orillas. Miramos de nuevo el valle…

Es un texto cuyo manantial brota de la primera promoción del Máster de Redes Sociales y Aprendizajes de la UNED.

Imagen Ibon Estanés. Pirineo aragonés. Autor Zubillaga61.

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