Información y estándares de calidad


Hasta los hechos y los datos se visten y maquillan en las encuestas, para dotar de objetividad a la información .¿Qué ocurre cuando no se distinguen los comentarios y las opiniones de los hechos’ ¿Y cuándo la noticia es falsa porque no hay veracidad, o es errónea porque las fuentes no están contrastadas?

La directora de The Guardian, Katharine Viner, en  un destacado artículo de The Guardian “Cómo la tecnología interrumpe la verdad”, menciona el término post-truth politics. Aunque la mentira siempre existió y mueve el mundo, lo nuevo es  que se ha naturalizado. No existe asombro ante la falsedad y se acepta como algo cotidiano. Señala Viner que el público se ha acostumbrado a contemplar los datos como un espectáculo, y las opiniones como una emoción. ¿Por qué permitimos que un político tenga más credibilidad si enfatiza, ríe o llora? ¿O es la víctima más víctima porque  expresa sus sentimientos con vehemencia?

Como señala Fact-chicking: la respuesta democrática a la posverdad y las noticias falsas, “no es que la desinformación, el miedo, y apelar a los peores instintos del electorado no hubieran sido usadas antes como herramientas para cultivar votos y avanzar agendas trogloditas, sino que este año se perfeccionó su propagación con el uso de las redes sociales y los medios de comunicación ‘alternativos'”.

Es evidente que hablar de estándares de calidad y rigor informativo, incluye el fact-cheking. No se trata sólo de garantizar el acceso a la información ¿qué información?, sino de avalar la contrastación  de fuentes. Un buen periodismo lo es en la medida que lo son sus fuentes, ocurría cuando las noticias salían de las rotativas y estaban ancladas en el papel, y ocurre cuando funcionan como un flash al golpe de un clic.

Indicamos en posverdad y alfabetizaciones múltiples que lo políticamente correcto se ha impuesto como estado de opinión. Una posición divergente y contraria al “sentido común” político, religioso, cultural o sexual es censurada porque discrepa de la mayoría y hay miedo a que se pueda ofender. De este modo la “espiral de silencio” amplía su bucle y el ambiente censor, sin normas que censuren, prohíbe la libertad de expresión.

Ciertamente la nube de la sospecha es muy alargada. ¿Qué ocurre con las encuestas? Son un método de trabajo que obtiene unos datos de un conjunto de personas, mediante preguntas específicas recogidas en un cuestionario diseñado previamente. ¿Quién diseña esas preguntas? ¿con qué finalidad? ¿desde qué hipótesis? ¿cuáles son los criterios de interpretación? ¿hablamos de encuestas representativas?  Y lo que es más importante ¿quién financia esa investigación? Muchas preguntas también para desentrañar los datos y su aparente objetividad.

Finaliza el Congreso Internacional #CICID17, y queremos destacar lo más relevante del Simposio O1:  información y estándares e indicadores para la calidad en los medios digitales.

Sabemos que la posverdad es uno de los últimos neologismos elegido por el diccionario de Oxford como la palabra del 2016.

“Circunstancias en las que los hechos objetivos son menos decisivos que las emociones o las opiniones personales a la hora de crear opinión pública”

Dos indicadores señalan la naturaleza de la posverdad que la entendemos como mentira sostenida:

  1. Insinúa la falsedad

  2. Oculta la verdad

Sólo con la aplicación de  estos dos indicadores es posible una clara separación entre información y desinformación. Con el terreno abonado para el diseño de  los estándares de calidad y rigor informativo. Dos indicadores que deberían recogerse en todas y cada uno de los manuales y libros de estilo de los medios de comunicación.

El ecosistema informativo ha cambiado, como lo han hecho los roles y funciones del profesional de la información y de la comunicación. El rigor, la pluralidad y veracidad de las fuentes son un valor y una garantía de la calidad informativa. Es necesario categorizar los parámetros e indicadores que señalen, identifiquen y promuevan este modelo de calidad.

El escenario de las competencias digitales precisa diseños y estrategias de formación que avalen nuevos profesionales para una ciudadanía crítica y responsable con la información que produce este cambiante ecosistema. Los medios han perdido la autoría, y el control de las rotativas, han perdido  el poder de distribuir las noticias. Durante siglos la información estuvo en manos de quienes la creaban, hoy son los agregadores, que como señala Wikipedia

“son un tipo de software para suscribirse a fuentes de noticias en formatos RSS, Atom   y otros derivados. El agregador reúne las noticias o historias publicadas en los sitios con redifusión web   elegidos, y muestra las novedades o modificaciones que se han producido en esas fuentes web ; es decir, avisa de qué webs han incorporado contenido nuevo desde nuestra última lectura y cuál es ese contenido. Esta información es la que se conoce como fuente web”.

Son muy parecidos en sus exposiciones y presentaciones a los anteriores lectores de noticias pero la tecnología XML y el web semántico los ha hecho más conocidos y  populares.

Además de los agregadores está el denominado periodismo ciudadano, otra fuente (no profesional, que no pasa los filtros correctores de diferente tipo, tampoco de calidad), que rivaliza en márgenes de mayor o menor intromisión con el periodismo.

Si el territorio de la creación y la distribución de la noticia hasta ahora acotado por los medios de información tradicional y profesional, hoy se desdibujan…

¿qué ocurre con el componente emocional, elemento vinculante en las narrativas informativas, hoy cargadas de sentimentalismo? ¿estamos ante un sentimentalismo tóxico para el rigor informativo?

José Antonio Gabelas, Toñi Nogales y  Antonia Solans

José Antonio Gabelas Barroso

Coordinador, fundador e ideólogo de la plataforma TRICLab. Socio fundador del GICID. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Doctor en Ciencias de la Información. Director de la colección Comunicación y Medios (1998-2006). Editor desde 2007 del blog “Habitaciones de Cristal”.

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