La alfabetización digital como entorno de integración social


La alfabetización mediática como inclusión

Pedro tiene 19 años y acude a un Programa de Cualificación Profesional Inicial para Jóvenes especializado en Fontanería en la Fundación Federico Ozanam de Zaragoza. Es de etnia gitana y vive en el barrio de San Pablo, muy cerca del centro socio-laboral de esta fundación, donde todos los días aprende las claves de su oficio y recibe una formación básica equivalente a la de la ESO.

Pedro, como cualquier chico de su edad, utiliza las redes sociales. Lo hace para comunicarse con sus amigos y buscar un empleo, aunque hasta el momento no ha tenido mucho éxito. Se conecta a Internet para leer noticias y buscar información. Incluso contacta con compañeros y profesores con los que va a practicar parkour todos los fines de semana. La formación que le ofrece la Fundación Federico Ozanam es una herramienta más para intentar salir de la situación de exclusión social en la que se encuentra.

Carlos es compañero de Pedro. Es nicaragüense y está enganchado a las redes sociales. Se pasa todo el día hablando con sus amigos por WhatsApp, viendo vídeos graciosos y compartiéndolos. No le interesan mucho las noticias que se publican en Internet y si tiene que hacer un trabajo para clase, entra en la primera página que aparece en Google y copia y pega el texto directamente. ¿Para qué indagar más? No presta demasiada atención a las redes profesionales que le permitirían conseguir un empleo y tampoco utiliza otros servicios digitales que promueven en su ciudad.

Pedro y Carlos no son nombres reales, aunque sí lo son sus historias y su forma de interactuar con las tecnologías, las redes sociales y la información. Como otros chicos de su edad, Pedro y Carlos han integrado en su actividad diaria los dispositivos multimedia y están acostumbrados a interactuar con las pantallas, pero es obvio que no las utilizan del mismo modo.

Mientras que Pedro aprovecha sus posibilidades para intentar romper la barrera que separa el tradicional binomio incluido/excluido, Carlos se limita a usarlas para comunicarse con su círculo social más cercano. Ante esta situación, nos preguntamos: ¿Una correcta alfabetización digital puede facilitar la inclusión social?

Las competencias digitales como inclusión

Las nuevas alfabetizaciones digitales

La alfabetización en los tiempos actuales no puede entenderse únicamente como la capacidad para leer y escribir. Estos nuevos contextos digitales implican la necesidad de una alfabetización digital que supere la tradicional , basada en la lecto-escritura, y que sirva de preparación para la vida en esta sociedad digital (Gutiérrez y Tyner, 2012), en la que los procesos sociales y culturales están siendo alterados. Así lo considera también el investigador Echeverría, cuando habla de “una revolución tecnocientífica que modifica las prácticas humanas, incluida la vida cotidiana” (Echeverría, 2008: 173).

Sin duda, la alfabetización digital es hoy una necesidad real para dotar a las personas de las competencias exigidas en estos nuevos entornos. Competencias que posibilitan tanto el acceso técnico y crítico a la información, como la creación de la misma y, en consecuencia, la participación y capacidad de relación necesarias en contextos sociales.

Hablamos de multialfabetizaciones, alfabetización digital, alfabetización mediática, transformadora “en definitiva, estar alfabetizado digitalmente es poseer la capacitación imprescindible para sobrevivir en la sociedad de la información y poder actuar críticamente sobre ella”. (Casado)

En esta sociedad marcada por las tecnologías, las personas en situación de exclusión social necesitan capacitarse, desarrollarse y empoderarse en el contexto mediático y digital sin el que ya no es posible vivir en sociedad, con todo lo que ello implica: encontrar un empleo, conversar, estudiar, participar.

Pero esta emancipación solo es posible si el individuo se siente parte del grupo y en un estado de bienestar en el que es consciente de su propia capacidad para mejorar su vida y la de su contexto, adquiriendo habilidades psicosociales, las denominas por la OMS, “HpV”  y procurando acciones que desemboquen en un cambio social. El objetivo está claro, aunque es tildado a menudo de utópico: la dotación de herramientas reales que restablezcan la igualdad social y pongan en un mismo pedestal a todo ser humano.

 Diálogo, factor relacional, HpV y exclusión social

El diálogo es fundamental para la existencia de las relaciones sociales, la participación, el consenso y, en último término, el aprendizaje. Y las TIC están siendo testigos de la inclusión de este tercer componente en la ecuación: la Relación. De ahí que los investigadores Gabelas Barroso, Marta-Lazo y Aranda (2012) acuñaran el concepto TRIC (Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación) y hayan estudiado en profundidad el denominado por ellos mismos Factor R-elacional existente en la comunicación digital.

 

Comunicación digital: un modelo basado en el factor R-elacionalMarta y Gabelas (2016: 84) reflexionan en su último libro sobre la doble dimensión del Factor R-elacional.

“El Factor R-elacional despliega una doble dimensión. La propiamente relacional, que contiene el potencial de las habilidades psicosociales, y la dimensión sináptica, que recoge el modelo cerebral como modus operandi de los procesos de aprendizaje”.

Este aprendizaje basado en conexiones precisa del diálogo y de la intervención de los diferentes actores sociales que nutren las redes. Las personas que se encuentran en contextos de exclusión social necesitan hacer un uso mayor y más frecuente de estas destrezas comunicativas y relacionales, así como de las habilidades psicosociales, para integrarse y acercarse al grupo social mayoritario.

Cuando hablamos de las 10 habilidades para la vida clasificadas por la OMS, hacemos referencia a un conjunto de destrezas que posibilitan el conocimiento de la propia persona y de aquello que le rodea, poniendo especial atención en las relaciones sociales y la reconciliación, y potenciando la capacidad para desenvolverse en condiciones adversas.

Como vemos, el Factor R-elacional es clave en el desarrollo de las HpV y parte esencial en la promoción de la salud del individuo, que precisa del contacto social para su propia supervivencia (Gabelas, 2010), todavía en mayor medida si se encuentra en un entorno social de exclusión. Atendiendo a esta afirmación, ¿quién se sentiría en sintonía consigo mismo y con la sociedad que le rodea? ¿El que se siente incluido o el que se cree excluido?

Volvamos al inicio ¿están haciendo Pedro y Carlos un uso adecuado de las TIC como herramientas potenciadoras de un Factor R-elacional capaz de distanciarles de la exclusión social?

La alfabetización mediática como empoderamiento

Los resultados obtenidos en la pequeña investigación desarrollada con el grupo de jóvenes participantes en los Programas de Cualificación Profesional Inicial de la Fundación Federico Ozanam confirman la hipótesis. Mientras que Pedro, usuario responsable de las TIC, asegura sentirse integrado en la sociedad que le rodea; Carlos se encuentra distanciado de lo que él mismo considera el grupo social mayoritario.

Debemos tener en cuenta, no obstante, que el resultado de esta investigación no implica que la inclusión digital sea una posible solución al fenómeno de la exclusión social. En la exclusión social, influyen numerosos y complejos factores, aunque sí se entiende como una posible herramienta de acercamiento:

La inclusión digital no presupone inclusión social.

Se considera que el fenómeno de la exclusión social es un problema más complejo que la exclusión digital, que incluye conocer qué uso se hace de las herramientas TIC en aspectos clave del ejercicio de la ciudadanía, como autonomía, trabajo colaborativo, generación de conocimiento, integración social.

Es necesario indicar cómo se desarrolla el proceso de apropiación de las TIC y sus potencialidades, y si ese proceso resulta significativo en la vida cotidiana de las personas, en especial aquellas que están en situación y riesgo de exclusión (Travieso y Planella, 2008).

Ya sea en persona, en carta o a través de un dispositivo móvil, la comunicación es intrínseca a todo ser humano, por lo que su existencia no puede entenderse sin ella, sin el diálogo “freiriano” y democrático en el que participa todo miembro de una sociedad y sin el cual no es posible la socialización.

A través de la comunicación crecemos y aprendemos, nos hacemos personas y nos convertimos en ciudadanos, miembros de una sociedad. Y debido a la comunicación nuestras sociedades cambian y evolucionan. Paulo Freire en su Pedagogía del oprimido,  señala que “la existencia, en tanto humana, no puede ser muda, silenciosa, ni tampoco nutrirse de falsas palabras sino de palabras verdaderas con las cuales los hombres transforman el mundo” (Freire, 1970: 104).

Es imprescindible dotar a todos los miembros de una sociedad, especialmente a aquellos a los que nunca se les ha dejado utilizar su voz, de las herramientas que les permitan participar en este diálogo, superando las desigualdades y fomentando la inclusión y participación, porque solo así conseguiremos una sociedad más justa y humana.

Lara Bernal

 

Referencias:

Casado, R. (sin fecha) Alfabetización digital: ¿Qué es y cómo debemos entenderla? En R. Casado (Dir.), Claves de la alfabetización digital. Fundación Telefónica y Foro de Investigación y Acción Participativa para el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento (FIAP)

Echeverría, J. (2008) Apropiación social de las tecnologías de la información y la comunicación. Revista CTS, 10, vol.4, pp. 171-182.

Freire, P. (1970) Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI.

Gabelas Barroso, J.A. (2010) La creación de un cortometraje: un proceso de mediación en la promoción de la salud del adolescente. Dirigida por Carmen Marta Lazo, Agustín García Matilla y Luis Miguel Martínez Fernández. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias de la Información.

Gabelas-Barroso, J. A.; Marta-Lazo, C. y Aranda, D. (2012). Por qué las TRIC y nos las TIC. En COMeIN. Revista de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación, No. 9.

Gutiérrez, A. y Tyner, K. (2012) Educación para los medios, alfabetización mediática y competencia digital. Revista Comunicar. Próximos artículos.

Marta, C. y Gabelas, J.A. (2016) Comunicación digital. Un modelo basado en el Factor R-elacional. Barcelona: Editorial UOC.

 Travieso, J.L. y Planella, J. (2008) La alfabetización digital como factor de inclusión social: una mirada crítica. UOC Papers. Revista sobre la Sociedad del Conocimiento, 6, pp.1-9.

José Antonio Gabelas Barroso

Coordinador, fundador e ideólogo de la plataforma TRICLab. Socio fundador del GICID. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Doctor en Ciencias de la Información. Director de la colección Comunicación y Medios (1998-2006). Editor desde 2007 del blog “Habitaciones de Cristal”.

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