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¿Periodismo ciudadano?

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El periodismo ciudadano es presente y es debate. Aunque otros dicen que ni es periodismo, ni es ciudadano. Sabemos que la actualidad no es información, necesita ser nombrada, con un tratamiento, un rigor, unas fuentes contrastadas, porque de otro modo es un puñado de datos, a los que se puede añadir otro puñado de comentarios.

¿Quién está legitimado para ser mediador entre los hechos y los ciudadanos?

¿El periodista profesional?

¿El periodista que se ha formado en las facultades de información y comunicación?

¿El periodista que se ha formado y es profesional?

¿O el ciudadano que “estaba allí” y transmite y comunica lo que ve, oye y experimenta?

“El Periodismo ciudadano ni es periodismo ni es ciudadano”, es el que titular que recoge la  FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España), de la ponencia de Manuel Núñez Encabo, presidente de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología. A renglón seguido se afirma que “hay que garantizar a los ciudadanos que las informaciones que les llegan sean plurales y veraces, puesto que el pluralismo y la veracidad son condiciones inmutables en el ejercicio de esta profesión”, y que la“formación y  la ética son dos requisitos imprescindibles en toda clase de transmisores, sean generalistas o especialistas.”

Gabriel Sánchez, periodista, doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, de Madrid, señala que “el intercambio de papeles no es posible, pues si el emisor se convierte en receptor y este es el que emite el mensaje, se distorsiona por completo el panorama de la comunicación”. Porque, a diferencia del resto de los ciudadanos, el periodista tiene un “compromiso con la verdad, la diferenciación entre información y opinión, la verificación de las noticias y las normas éticas que le incumben”.

Por consiguiente, los detractores del periodismo ciudadano, exigen la necesidad de:

  • El uso de unos códigos y normas. El marco público y privado ha dotado de unos códigos de autorregulación que modera y arbitra las buenas prácticas profesionales y deontológicas del periodismo.
  • Veracidad de las fuentes. El valor del periodista se encuentra en la agenda que tiene y las fuentes que utiliza y contrasta. No sólo se trata de contar el qué y el cómo de lo que ocurre, también es necesario el porqué sucede.
  • El rigor y la competencia profesional. El periodismo se basa en criterios de selección, valoración y jerarquización de las noticias. Un tratamiento de la información que solo los periodistas pueden acometer esta responsabilidad, pues tienen la formación adecuada para llevarla a cabo.

Entre los defensores del periodismo ciudadano, Oscar Espiritusanto, periodista, fundador de Periodismociudadano.com y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, señala en  Periodismo ciudadano, argumentos a favor y en contra, que “la poca credibilidad de los medios, la democratización de las herramientas de comunicación y la popularización del uso de internet permiten a ciudadanos y profesionales generar contenido en igualdad de condiciones técnicas”. Así, los ciudadanos pueden “informar de lo que los medios no informan, ofreciendo otro punto de vista, documentado sobre una misma realidad”.

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Imagen tomada http://mystock.photos/post/132325812835/iris

En esta misma línea se pronuncia Dan Gilmor, el padre del periodismo ciudadano, de quien extraemos los siguientes argumentos a favor:

  • La participación en este proceso ciudadano de nuevas formas de escritura y producción que incluyen crowdsourcing, blogosfera, wikis.
  • La transparencia como un factor central entre hechos, mediadores y audiencias.
  • La conversación como eje central de este periodismo.
  • La red como hipervínculo que conecta asociaciones, blogosfera, redes sociales, para favorecer esta conversación, contrastación de fuentes y auditoría colectiva.
  • En ejercicio de análisis y expresión independiente y no institucionalizado ni en los grandes corporaciones mediática, ni políticas.

El periodismo ciudadano suscita simpatías y rechazos. Pero el debate no excluye ni el periodismo profesional, ni el periodismo ciudadano. Ya existen notables experiencias que evidencian el alcance y las posibilidades de sus múltiples hibridaciones. Un ejemplo es “Watching Siria´s War” , proyecto creado por The New York Times, como recoge periodismo ciudadano, galardonado con el premio a la mejor aplicación de Crowdsourcing o Periodismo Ciudadano en los Online Media Awards de Londres.

Una herramienta para informar y documentar mediante vídeos, las pérdidas humanas que provoca el conflicto sirio. La principal fuente de información que se utiliza es el vídeo en línea. Al entrar en la página principal podemos ver los últimos vídeos publicados. Desde ahí podemos obtener más información de los mismos pulsando expand. Vamos ampliando información geolocalizada en un mapa del lugar en el que se ubica el vídeo, de los tweets relacionados con su contenido, y otro vídeos sobre los hechos en YouTube.

Otro proyecto destacable es Radar, una plataforma de profesionales de la comunicación para potenciar el empoderamiento de los ciudadanos, desarrollando la movilidad.  Promueve el flujo crítico y un espacio y una voz para los que son difíciles de encontrar en las portadas y titulares convencionales.

Un equipo de periodistas, arquitectos de software, narradores que desarrollan soluciones móviles y basadas en la web. “Voces de los márgenes con una visión del mundo inclusiva, donde todos disfruten de su derecho a hablar y ser escuchados en las cuestiones que les afectan”

 

gabelas

Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Investigador en Social Media y Comunicación.

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