Audiencias y telerrealidad: el orden de factores sí que importa


Las pantallas siempre educan, ¿para qué voy a ir a la escuela, para interrumpir mi educación?

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Black Mirror

La McTelevisión transfiere valores y percepciones a la población que dibuja un relato y un discurso, al menos preocupante, de modo especial para colectivos más vulnerables como la infancia y la adolescencia. Destacamos los siguientes aspectos, que recogemos de diferentes autores:

Mito de la cercanía. Así lo sugiere Imbert (2003): Como la pérdida del valor de la intimidad. Una nueva óptica que traspasa las barreras privadas. La proximidad adulterada, el espectáculo sin distancia.

Técnica fly in the Wall (A. Peris, 2008): ¿Forma parte la audiencia de la televisión o la televisión de la audiencia? Antes escapábamos de las cámaras, ahora las buscamos. Ya no hay pose, la presencia antes las cámaras es espontánea, natural.

Televisión ONG (Rota, 2009): no sólo CocaCola vende felicidad, también la tele. Es la doctora, maestra, terapeuta, psicóloga, coach. Enseña a la audiencia como conciliar sus problemas más íntimos, ayuda a salir del bache, a superar una depresión, a cambiar tu imagen, tu casa, tu mascota. Es la pantalla que todo lo ve (Big Brother) y todo lo sabe. La que juzga y adiestra a juzgar.

Fábrica de estrellas: cultura del éxito, la fama y la belleza (Walzer, 2009; Rota, 2009; León, 2009). Desde su programación se ha construido un Star System, cuyos astros (personajes) giran alrededor del universo mediático que envuelve a todos los que se colocan en su órbita (audiencia). Astros que viven en y para la televisión, sean triunfitos, ex concursantes, o ciudadanos que venden sus entrañas por un minuto de gloria. O sea, jóvenes cuya máxima aspiración en la vida es participar en tal programa, hacerse famoso y cobrar una pasta.

Sí, de vez en cuando, las asociaciones de consumidores y los propios medios hacen crítica y toman algunas decisiones, como la supresión de Gandía Shore en 2012 o el diario Sálvame en 2015. No nos engañemos, la telerrealidad vende bien. Representa lo fácil y barato para programar, es ajustable a diferentes audiencias y exportable a otros países. Facilitan la interacción con las audiencias y son conversación permanente de café y pastas.

La función mediadora de los padres y madres es muy relevante. No se trata de consentir o no; si no de planificar un uso y consumo (aunque sean prosumers) de la televisión y otras pantallas. Utilizamos el concepto de dietadigital

 

 

Sin alarmismos, entendiendo que las pantallas en general y la televisión en particular han cambiado nuestra convivencia, percepción, costumbres y comunicación. Que la cultura de nuestros hijos está filtrada por las pantallas, que su ética se construye desde y con nuestra presencia y diálogo.   Productoras y cadenas justifican su entusiasmo con los números de audiencia, abogando por la libertad de expresión, por los interesantes laboratorios sociales que estos programan significan, por la modernidad y el progresismo que destilan. Esta masiva y homogénea parrilla de contenidos, es el resultado de la retroalimentación interna de medios y la ordinaria contraprogramación, que ofrece un único discurso unidireccional a la audiencia.  Es decir, como indica Cubells (2003), “desde los despachos, la audiencia es tratada como masa y no como ciudadanos”. No hay otra cosa para ver, porque todo es lo mismo.  

¿Qué hacer? 

  • Convergencia familiar y social , escolar y mediática. Un alfabetismo general. Que los padres desorientados, tengan apoyo. Que la escuela disponga de espacios para el diálogo y la reflexión de lo que hacen y consumen sus estudiantes en su ocio. Que los medios colaboren en políticas de comunicación para una ciudadanía crítica y responsable. La tele está en las redes y a la inversa, y los padres todavía están más perdidos con las redes sociales. Quizá una guía sea de ayuda
  • Planificar una dieta mediática sana y saludable. Para el cuerpo, para la mente y para el espíritu. Al unísono. Fomentar el entretenimiento blanco (programas que diviertan y deleiten),sin que los contenidos vulneren los derechos de sus espectadores, o promueven la incultura, o empujen al desprecio.
  • Aprovechar las nuevas tecnologías. Llegó la TDT, y la sociedad está sobreinformada, pero ejercita el “telemando” con la misma rutina y destino que antes. Aprovechar la diversificación de canales para ofrecer información, cultura, entretenimiento a la carta.
  • Garantizar servicios mediáticos independientes. Más allá del poder económico o político.
  • Establecer Consejos Audiovisuales (todavía falta el estatal, que lo tienen la mayoría de los países europeos), que observen, investiguen, legislen desde la ética y sin servilismos de ningún tipo.

Lara Escudero y José Antonio Gabelas

José Antonio Gabelas Barroso

Coordinador, fundador e ideólogo de la plataforma TRICLab. Socio fundador del GICID. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Doctor en Ciencias de la Información. Director de la colección Comunicación y Medios (1998-2006). Editor desde 2007 del blog “Habitaciones de Cristal”.

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