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Inteligencia colectiva

Sin jefes, ni inspectores, ni planes, ni metas, son las hormigas. Un enjambre con más de 10.000 insectos toma la decisión sobre su nuevo hogar, son las abejas.

Conforme crece el “baile” en la colmena, llegan más exploradores al lugar indicado. Si están conformes bailan también para anunciar el lugar. En el nuevo estudio, Seeley y cinco colegas en Estados Unidos y el Reino Unido han comprobado que las abejas exploradoras también usan “señales de silenciamiento” inhibidoras, proponiendo un lugar distinto del propuesto por las otras.

Solo dos ejemplos de inteligencia colectiva. ¿Tienen algo que enseñarnos estos minúsculos insectos?

Las relaciones entre el hombre y la tecnología siempre han sido complicadas. Pero entendemos, que más allá de las tecnofilias y tecnofobias, aprendemos, pensamos, sentimos y convivimos en un entorno que no es natural, en el que las TRIC (Tecnología de la Relación, Información y Comunicación), son vitales.  No se trata sólo de calificar este entorno como una “tecnología” que depende del uso que hagamos, determinemos si son beneficiosas o perjudiciales. Cuando se habla de otro entorno, también describimos otra manera de percibir, procesar la información, conocer y convivir.

Un entorno complejo, incierto. Complejidad e incertidumbre que  precisan de una inteligencia colectiva que facilite la apropiación , que suscite un debate permanente, que posibilite espacios de creación y producción colectivos, que genere comunidades colaborativas de aprendizaje, pensamiento abierto.

Wikipedia es un  claro ejemplo. Cada mes más de 400 millones de usuarios la consultan. Más de 100.000 colaboradores, con una identidad altruista y una actitud de donación lo hacen posible.  Un escenario de autogestión digital para la construcción distribuida de conocimiento.

E. Ostrom en “El gobierno de los bienes comunes” analiza múltiples y variados casos que describen cómo manejar y coordinar de modo colectivo los recursos escasos. Y propone unas reglas de diseño, en las que destacamos:

  • Límites claramente definidos (exclusión efectiva de terceras partes no involucradas).
  • Reglas de uso y disfrute de los recursos comunes adaptadas a las condiciones locales.
  • Consenso colectivo que garantice la participación
  • Mecanismos de resolución de conflictos baratos y de fácil acceso.
  • Sanciones y reconocimientos para los participantes, que evidencien las transgresiones y gratifiquen en el prestigio de la comunidad sus aportaciones más destacadas.
  • Control efectivo, por parte de controladores que sean parte de o a los que la comunidad pueda pedir responsabilidades.

Por tanto, se precisa un entorno sostenible, donde los mecanismos de control y reconocimiento social son la base de la gestión del conocimiento común.

La incertidumbre, signo de nuestro tiempo, precisa una mirada poliédrica y divergente. Las ciencias, los lenguajes, los formatos, los géneros, los perfiles profesionales avanzan en la aventura de la hibridación.

Hemos conversado  unos días por twitter en torno a #inteligenciacolectiva. Construcción en la que han participado

 

 

  

Muchas gracias a todos.

Los colectivos que encontramos en la naturaleza nos han enseñado dos lecciones:

  • La incertidumbre, la complejidad y el cambio no tienen por qué convertirse en un problema si trabajamos en grupo y fijamos objetivos comunes.
  • Los instrumentos necesarios para lograr el éxito y evitar el caos son la diversidad de conocimientos, la aplicación de reglas simples, interacciones entre los miembros del grupo, aportaciones individuales y uso de umbrales de consenso.

Seguimos construyendo…

gabelas

Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Investigador en Social Media y Comunicación.

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