Castells y Damasio un horizonte neurosocial


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Universo y cerebro son  grandes desconocidos. El primero en su lejana infinitud, el segundo en su cercanía y complejidad. La “Galaxia Internet” nos cuenta Castells (2003); el “cerebro creó al hombre” exclama Damasio (2012). Cerebro y red formarán nuestro discurso.

Eso que cabe en la palma de nuestra mano, que apenas pesa kilo y medio, que tiene un billón de neuronas y más de un trillón de conexiones es todavía un enigma para la ciencia, aunque tenemos algunas certezas. Las neuronas son sensibles a lo que ocurre a su alrededor, son excitables y disponen de prolongaciones fibrosas (axones) que les permiten enviar señales, tanto al cuerpo como al exterior. Estas neuronas se organizan en circuitos.

Por tanto, dos observaciones que parecen muy obvias. El cerebro reside, se comunica con el cuerpo, las neuronas generan y mantienen constantes conexiones y redes. Como consecuencia, Damasio ofrece las siguientes reflexiones:

  •  Las neuronas son sensibles a las células más cercanas y más alejadas, con cada parte del cuerpo y con el exterior.
  •  Se concentran en el sistema nervioso central, desde el que envían y reciben mensajes al organismo y al exterior en dinámicos circuitos.
  •  La mente consciente aparece cuando las acción de estos circuitos se organiza en complejas redes.
  •  Estas redes dibujan patrones o mapas que se representan en imágenes, formadas de estímulos sensoriales.

Un sistema nervioso dentro de un organismo en constante comunicación con el exterior, en un diálogo bidireccional cerebro-cuerpo. Lo que recibe del cuerpo le permite actualizar “su mapa documental multimedia” en tiempo real. Lo que emite al cuerpo son órdenes para producir un cambio. Si un objeto se aproxima, velozmente me cubriré con la mano y/o intentaré esquivarlo en fracciones de segundo, desde una rápida advertencia cerebral. O si tengo una infección, la sangré acudirá rápidamente al lugar para generar la capa defensiva y mantener el equilibrio homeostático del organismo, desde una advertencia cerebral.

Castells indica que la sociedad-red ha recogido la transición de las relaciones primarias (familia), secundarias (asociaciones), en otras terciarias, representadas en redes centradas en el yo. Individualización en red. El sujeto construye una red on/off desde sus intereses, afinidades, valores y objetivos. Si Damasio subraya el conjunto cerebro-cuerpo, Castells señala el  sujeto-red/sociedad-red.

Si Damasio describe la bidireccionalidad entre neuronas-organismo, neuronas-exterior; Castells, habla de autocomunicación, redes horizontales, interactivas, multdireccionales. Tal y como ejemplifica con el análisis comparativo de los movimientos sociales en la Primavera árabe, 15-M y Occupy Wall Steet,  en  “Redes de indignación y esperanza”. Una red de autocomunicación que trasciende espacio y tiempo (on/off), calles, plazas y ágoras virtuales; que produce contenidos, establece vínculos y también cambios sociales.

Así confeccionamos el dibujo neurosocial en el que el cerebro-cuerpo es sociedad-red; la red sináptica es autocomunicación; la homeostasis orgánica del neurocientífico son los movimientos sociales analizados por el sociólogo y su equipo.

Cerebro y red son dos analogías con escritura blanda, flexible, dinámica y abierta. La creación de nuestra plataforma colaborativa TRICLAb aprende y crece en los procesos interactivos, desde una secuencia disruptiva, donde el Factor R-elacional genera un circuito en el entorno tecnológico, donde los flujos de información se filtran y debaten, se organizan y adaptan, se aplican a la construcción de otro modelo educativo y comunicativo.

Factor R-elacional que es epicentro de las redes tanto psicosociales, como sinápticas en una doble órbita. Vincula afinidades, estrecha y potencias lazos sociales, genera empatía y diseña proyectos de acción en su órbita de relaciones humanas y emociones sociales .  En su órbita sináptica, genera debate, como hemos descrito en inteRmetodología  en la secuencia  #diálectiva-twitter, organiza y procesa la información, como hemos señalado en la confección de los mapas mentales, y crea discurso a través de la redacción de ensayos y artículos científicos.

 

La construcción de lo que venimos denominando  cuarto entorno , que otros han llamado tercer entorno, y que en nuestro discurso TRIC significa absorber las lecciones  del cerebro y de la sociedad-red para entender que cada reflexión y cada acción son partes de un todo,  en un circuito conectado y abierto, en un mapa dinámico y en construcción.

Imagen: universo. Autor. Merlino Mayo

José Antonio Gabelas Barroso

Coordinador, fundador e ideólogo de la plataforma TRICLab. Socio fundador del GICID. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Doctor en Ciencias de la Información. Director de la colección Comunicación y Medios (1998-2006). Editor desde 2007 del blog “Habitaciones de Cristal”.

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3 comentarios

  • Marisa Moya
    14 marzo, 2015 at 19:19

    Me vengo a esta tu casa, y creo que puedo decir la de todos los que nos asomamos a tus reflexiones siempre útiles e interesantes, porque mi tweet de ayer no me permitía trasladar el mensaje.
    Últimamente encuentro el debate de metodologías en educación un tanto estéril, creo que empezamos la casa por el tejado o al menos, que hacemos un esfuerzo infructuoso porque enfocamos la energía en el cómo y perdemos de vista a los agentes que deben llevarlas a cabo ¡nuestro funcionamiento humano, docente y alumno!
    Hoy, este enlace me permite recuperar el hilo. Ruego se me lea con la generosidad de saber que tan solo soy una docente en búsqueda permanente del elixir que consiga casar esfuerzo del profesional con la necesidad del alumno, una docente con alumnos que necesitan ayuda y una docente que necesita ayuda para recorrer el camino largo de la educación.
    Y cuando comento que perdemos gas en trocar unas metodologías por otras me refiero a que las herramientas por deslumbrantes que parezcan no serán eficaces si obviamos la naturaleza del funcionamiento cerebral, no solo del alumno, también el nuestro, el del docente.
    No hace tanto que somos más conscientes de que es la relación, la interacción, la que construye mentes. Todo no es igual, todo no vale.
    Esta afirmación, creo, ya acabaría de plano con la perspectiva de educador mero transmisor de contenidos porque si hablamos de relación el protagonismo no puede tenerlo, al menos, uno solo de los miembros. Está escrito pero no se ve en la práctica, el niño construye sus propias estructuras mentales, es el adulto el que debe propiciar medios y ámbitos en los que pueda actuar, mediar y transformar.
    Y siguiendo con este planteamiento de construcción de mentes a través de vivencias dicen los expertos que la unidad de medida en que evalúa el cerebro esas situaciones de interacción “siempre es la supervivencia”, el cerebro no se anda divagando, ya en su primera evaluación de estímulos decide si aseguran pertenencia, territorialidad, seguridad y ejercicio de la curiosidad.
    El progreso, la civilización… no sé, no puedo acceder a razones profundas pero sí pienso que por mucho tiempo hemos consolidado ir contra natura ¿quién se ha sentido tenido en cuenta en el aula, quién no se ha sentido juzgado, etiquetado, quién ha podido desarrollar el impulso de la curiosidad, quién ha percibido el error como una oportunidad para aprender…?
    Demasiado aprendizaje basado en el control externo, en la negación de procesos cognitivos individuales de autonomía y responsabilidad, demasiados procesos en los que la motivación invita a la adicción al premio y la recompensa o a considerar estímulos negativos como beneficiosos para ahuyentar males mayores…
    Puede que le hayamos planteado una trampa al cerebro, que lo que él trae en su banco de memoria genética ya no nos sirva de brújula, que hayamos logrado que no pueda discernir entre lo que es bienestar y superviencia para el ser humano ¿o sí? O quizás sigue sabiéndolo y de ahí las contradicciones en las aulas…
    La química cerebral se hace evidente cuando el aburrimiento y la ansiedad son las bases de relación en el proceso educativo, cuando el entorno es valorado como hostil para aquello que venimos predeterminados, sentirnos capaces mediante nuestra propia curiosidad e investigación…
    Inquietudes humildes de una maestra de escuela que no se resigna a desaprovechar oportunidades de espacios de interacción que supongan crecimiento.
    Las relaciones son la base, a partir de ahí, si son respetuosas con las leyes del funcionamiento cerebral, creo que estaremos ayudando a construir una hoja de ruta para vivir y ser…
    Un abrazo grande!

    • José Antonio Gabelas Barroso
      gabelas
      27 marzo, 2015 at 17:32

      Gracias por tu comentario Marisa. Así es, el cerebro no se anda con vaguedades. El cerebro es inteligente y busca el máximo rendimiento en el mínimo esfuerzo. Al mismo tiempo es ilimitadamente plástico. Esto es muy esperanzador, porque nos permite constantemente desaprender para aprender. Hemos pasado de la era de la razón, a la de la emoción, pero el cerebro es inteligencia emocional. Otro planteamiento, otra metodología, otro docente, otro estudiante se divisan desde la comunión de los dos hemisferios cerebrales, desde la comunicación cuerpo-cerebro que sugiere Antonio Damasio.

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