Redes sociales, espejos rotos.


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El blog de Asunta y el  vídeo de Amanda Tood son dos hechos que han provocado una gran alarma social y que también provocan algunas preguntas:

¿Hasta dónde las redes sociales (blogosfera y You Tube …) son escaparates y espejos rotos de la identidad digital de los menores? 

¿Qué consecuencias sociales, educativas, sanitarias producen?

¿Cuál es nuestra responsabilidad como padres, madres, educadores y comunicadores?

Lamentamos decir que no tenemos respuestas únicas, ni completas. Sí más interrogantes y algunas tímidas propuestas que las organizamos en torno a la educación mediática, que entendemos como educomunicación.

Para contextualizar la primera cuestión invito a la lectura del  estudio  sobre usos, rutinas y prácticas de los menores en las pantallas y en las redes sociales:  ” Los menores y el mercado de  las pantallas: Propuesta de conocimiento integrado”de  Generaciones interactivas. Y el estudio sobre Brecha digital y uso de las TIC en adolescentes y adultos de  CONINCOM, en los que se describe y confirma cómo los menores en general y los adolescentes en particular desarrollan múltiples prácticas culturales y digitales en las redes sociales donde gestionan su identidad digital y se vinculan a otras identidades formando comunidades afines. En estos procesos “ser vistos y  estar en las conversaciones de los otros (pares) forma parte esencial de su propia identidad”. 

Esta evidencia, que ocurre en la experiencias del ocio digital, precisa una reflexión y una interacción, también en los espacios de educación formal.  Aparici y otros  en “La educación mediática en la escuela 2.0” subrayan algunos factores de la educomunicación, estrechamente relacionados con este “necesario diálogo entre escuela y ocio”,  como la creatividad, el pensamiento crítico, el  desarrollo individual en un desarrollo comunitario y democrático y  la interacción con las industrias culturales.

Recoge Antón Martínez en su trabajo final de máster de la UOC,  algunas de las  competencias más significativas  en la educación mediática:

– Utilizar múltiples lenguajes para crear y leer de forma crítica.
– Interactuar con otras personas de forma real/virtual.
– Participar en la comunicación desde diferentes medios y soportes.
– Conectarse de modo ubícuo con distintos grupos y comunidades.

 

Cuando el año pasado analizamos con mis alumnos el vídeo que grabó y subió a You Tube Amanda Tood antes de suicidarse, observamos cómo todos de una u otra manera nos convertimos en audiencias activas. Tras el suicidio y tras el visionado de este testimonio surgieron muchos colectivos y grupos de apoyo y de ayuda para adolescentes y padres que puedan estar en situación parecida. Se produjo una interiorización y una empatía, aunque también hubo burlas y escarnios.

Orozco alude a nuevas “condiciones comunicacionales contemporáneas” para señalar la transición de audiencias a usuarios. “Cómo estas nuevas opciones de estar y ser audiencia repercuten en los modos de conocer, aprender y producir conocimiento”.

Nuestras clases también son audiencias activas con un mayor o menor nivel, en parte condicionado por nuestra propia mediación docente, donde la virtualidad es un entorno que se tiene y se aprende. Un entorno que precisa importantes dosis de innovación,  como bien se describe en “Programación, niños y escuela: el reto del momento”.

El conjunto de prácticas culturales y digitales que tienen los menores son una realidad que necesita integrarse en la convivencia normalizada desde la escuela (educación), familia (educación) y sanidad (educación). Los aspectos culturales que aporta el empowerment a  la educomunicación, pretende una perspectiva menos proteccionista del menor y el énfasis en los riesgos y peligros de Internet, y más  orientada hacia  promoción de la salud. Un “empoderamiento” entendido como capacidad y fortaleza psicológica, social, espiritual y política de los individuos y comunidades”.

Como señala Antón Martínez en su trabajo esto no es una utopía, cada vez nacen y se desarrollan más proyectos:

  • Programa “Cine y Salud” del Gobierno de Aragón.
  • “Viducate”, en el ámbito de la creación videográfica, con dimensional internacional europea, con Gutiérrez Martín, Hottman y Hawran.
  • El caso del centro educativo rural agrupado “Craentredosríos 2.0”, en el ámbito de la creación de blogs, analizado por Gil Quintana.
  • Remix World, una red social privada de aprendizajes integrado en el marco híbrido de alfabetización digital “Digital Youth Network” en Chicago, analizado por Zywica,Richards y Gómez.

Los hechos que abren este post también encienden muchos  interrogantes a padres y madres, educadores y comunicadores. Son dos testimonios, dos huellas que expresan muchos vacíos y pérdidas. Una infinita necesidad de presencias que la virtualidad reclama desde la no existencia. La compañía que los hijos e hijas necesitan siempre, conforme crecen en el entorno digital es una garantía para educar en la autonomía y en el uso de su responsabilidad. El entorno digital debiera ser una oportunidad para la interacción en la familia, en vez de un conjunto de territorios delimitados  en el espacio doméstico.

La imagen está tomada de Alas de Musgo.

José Antonio Gabelas Barroso

Coordinador, fundador e ideólogo de la plataforma TRICLab. Socio fundador del GICID. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Doctor en Ciencias de la Información. Director de la colección Comunicación y Medios (1998-2006). Editor desde 2007 del blog “Habitaciones de Cristal”.

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