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HpV y competencias digitales (1)

La educomunicación, que ha sido reconocida por la UNESCO como “educación en materia de comunicación”  tiene una larga trayectoria en América Latina. Martínez-Salanova describe con precisión el nacimiento y recorrido con nombres tan representativos como Freire, Kaplún, y otros autores y colectivos como explicita Agustín García Matilla  y Roberto Aparici.

La educomunicación cuestiona y revisa muchos modelos pedagógicos y comunicativos, en los que la convergencia mediática y  transmedia carecterizan la sociedad de la ¿información? ,en la que aparecen tendencias y predicciones múltiples.

Si la educomunicación contempla, abarca y redimensiona la educación y la comunicación, nuestra propuesta es integrar también la salud. De modo que educación, salud y comunicación constituyan un espacio común y sinérgico que posibilite, promocione y también contenga  las competencias digitales.

En los años noventa,  la OMS  plantea un nuevo enfoque de la educación para la salud, en gran parte debido al documento “habilidades para la vida”. Existe una necesidad imperiosa de integrar en la educación aspectos no académicos que respondan no sólo a una dimensión cognitiva. Es decir , que también aprendan a ser, a convivir, a  hacer y a aprender (Informe Delors, UNESCO). Cuando hemos tratado  el empowerment (apropiar, potenciar, fortalecer), hemos subrayado la dimensión comunitaria del trabajo. En efecto, no sólo  abarca a los  pacientes/estudiantes, toda la comunidad educativa  queda integrada. Las “habilidades para la vida! (HpV) funcionan cuando las políticas, los entornos saludables, los agentes sociales, sanitarios, culturales y educativos, mediáticos,  están articulados.

La educación para la salud se centra en un enfoque capacitante con la vivencia de experiencias positivas, Organización Panamericana de la Salud (OPS, 1996), que recoge de  su documento HyV en la Conferencia de Otawa, que  después la Organización Mundial de la Salud (OMS) retoma y relanza en 2003.

El empowerment es una corriente de pensamiento muy unida a las HyV que en los años ochenta difundirá Rappaport muy asociado a la psicología comunitaria y al concepto dinámico de política local. Esta corriente analiza la asimetría en la distribución de los recursos disponibles (materiales y sociales) en el planeta y la conducta individual y colectiva dentro de los microespacios (familia, grupo, escuela, barrio) y macroespacios (modelos culturales e ideológicos).

Tanto la carta de Otawa como el empowerment apuestan por una visión positiva, no centrada en la prevención de enfermedades sino en la promoción de la salud; holística, no estancada en secciones o áreas, sino integrando lo cognitivo, emocional y social; y comunitaria, en la que todos los agentes locales intervienen con una actitud procomún.

En la sucesiva argumentación del Factor R que mantenemos a lo largo de este espacio  nos cuestionamos ¿Cuáles son las conexiones e interrelaciones entre las HyV y las   competencias digitales?

Las diferentes HyV las podemos agrupar, con animo  integrador en tres vasos comunicantes:

1. HpV sociales: expresión y comunicación; capacidad para negociar acuerdos, pactos, decisiones; asertivas, en las que el individuo decide aprobar o rechazar en conformidad con sus criterios; cooperación y colaboración; empatía, como capacidad para ponerse en el lugar del otro, reconocer e identificar sus  emociones y sentimientos.

2. HpV cognitivas: toma de decisiones, resolución de conflictos, pensamiento crítico y creativo, análisis y percepción de normas y límites, autoevalución.

3. HpV emocionales: resolución de conflictos, gestión de la tensión, control del estrés, de las emociones y sentimientos, empatía.

Se observan que algunas detrezas psicosociales coinciden en diferentes dimensiones, serán éstas las más interesantes para explotar las conexiones significativas con las competencias digitales.

En un artículo inédito de próxima publicación en Gedisa, (Mitos y competencias en las prácticas culturales digitales juveniles), del que se presentó un adelanto en el último Congreso de Segovia, en torno a las RRSS y los videojuegos, describimos lo que consideramos competencias mediáticas en el ocio digital.  Estos rasgos están extraídos del libro blanco Transformemos el Ocio Digital resultado de una investigación finalizada en 2010, y que estamos completando con la fase definitiva de una segunda investigación con el grupo CONINCOM. Muchas de estas destrezas coinciden con las aportaciones de diferentes autores en  Media Literacy and Digital Competence  y Jenkins recogidas en multiples sitios.

La primera de estas competencias es la propiamente tecnológica, que entendemos como la capacidad para interacturar con el hardware y el software con intención de explorar sus usos y sus límites.

La segunda es la competencia cooperativa y participativa que permite la interacción entre individuos con objetivos comunes y una capacidad para gestión y resolución de conflictos, las tensiones.

La tercera es el consumo y la interacción crítica, que supone la capacidad para valorar la búsqueda, selección, síntesis y distribución de la información. Así como el análisis de la validez informativa según la contratación de fuentes, el rigor y el pluralismo informativo.

En cuarto lugar,  la gestión de la identidad digital en su complementaridad offline/online, y en su capacidad para construir una identidad en libertad, adoptando diferentes identidades de modo productivo y negociando con la diversidad de identidades de los otros en procesos de construcción.

La quinta competencia es la del compromiso cívico y ciudadano, entendida como la capacidad de expresión de ideas, sentimientos y valores en el ámbito privado y en la transición al ámbito público o del propio grupo o colectivo.

Finalmente, consideramos una competencia  la reutilización o remix, que permite en la intertextualidad y  la innovación, desde la apropiación productiva de ideas, narraciones, experiencias, sensaciones, imágenes, objetos, músicas, detalles de unos y otros, que generan expresiones transmediáticas abiertas y plurales.

Observemos como las seis  competencias están vinculadas, de nuevo acudimos al factor R como factor vectorial, con la dimensión cognitiva en cuanto que requiere unos conocimientos,  que propociona la tecnología y sus destrezas, el acceso y el procesamiento de la información; emocional en cuanto  facilita la expresión, la comunicación y por tanto el reconocimiento social, la asertividad y la vinculación y afiliación con el grupo; y la dimensión social, pues  se construye en la  interacción, expresión, empatía. El conjunto de afinidades, resueltas y  potenciadas desde la asertividad personal y la empatía permite el trabajo coopearativo. Un proyecto común, donde la recreación, con la parodia, el flirteo, cotilleo y debate, son un ejercicio crítico y creativo.

Hemos visto muchas de las conexiones entre el campo de la salud en su documento matriz, “HpV”, y las competencias digitales. Pero nos preguntamos ¿qué ofrece el ocio digital a estas competencias y a la educación para la salud? Veremos en el próximo post un conjunto de vinculaciones con la pedagogía lúdica, el conectivismo y  el aprendizaje ubicuo.

gabelas

Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Investigador en Social Media y Comunicación.

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