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reportaje y documental entre las fronteras del género y la narrativa audiovisual

 Queremos aprovechar la conferencia que Carmen Marta y yo ofrecimos esta semana en la universidad de Lleida, para recoger algunas cuestiones que se suscitaron. La expectación de los estudiantes nos confirmó el interés que existe estos últimos años por el reportaje y el documental.

“El estudio de los modelos de géneros del pasado es el mejor instrumento para progresar en la experimentación renovadora de los textos” (Casasús y Núñez Ladéveze)

Esta frase recoge las raíces literarias y cinematográficas del reportaje y documental actual. Dos géneros que beben de las fuentes impresas y fílmicas. Los diferentes medios expresivos se alimentan de los anteriores como ocurrió con la fotografía respecto a la pintura, el cine respecto a la fotografía, la tele respecto al cine, la radio y el teatro, e Internet como metamedia y convergencia tecnológica y expresiva de todos los anteriores.

No queremos entrar en las distintas y variadas taxonomías que dispone el reportaje, y que tenéis disponibles en la presentación. El fundamento es el tratamiento que refleja el autor (cada vez hablaremos más de coautores) y que el propio espectador ( hablemos ya de participantes) esperan en su codificación. De modo que el reportaje y el documental genera dos horizontes: de enunciación, en las que el periodista tiene una pautas creativas; y de expectativas, en las que el espectador (participante) dispone de unas competencias interpretativas.

¿Cuáles son las bisagras sobre las que gira el nacimiento, desarrollo y desenlace de un reportaje o documental? El equilibrio entre información y opinión; entre información y espectáculo; y ficción y realidad. De aquí surgen múltiples y variadas hibridaciones que desfilan por  el docudrama,  el reality show y empapa a diferentes formatos audiovisuales  para llegar al  magacine.

Aquí se encuentra el verdadero nudo gordiano de la calidad del reportaje y documental. Proporcionar la suficiente información en cantidad y calidad, que garantice el rigor y el pruralismo. Dosificar la conexión con el espectador-participante con el justo sentido del espectáculo, la dramatización y la puesta en escena emocional de la historia.  Porque no nos engañemos, tanto el reportaje como el documental son cordones umbilicales que permiten al creador y coautor, al espectador y participante, sentir, emocionarse, experimentar el miedo, la duda, la ira o la risa en un contexto significativo e informativo.

Una narración informativa es una moneda con dos caras:  historia y discurso. Lo que se cuenta y como se cuenta. No es un invento de ahora, ya Aristóteles separó la diégesis (el contar) de la mímesis (el mostrar). Lo que cuento y lo que muestro conforman el discurso informativo.

En esta búsqueda incansable de acercarse a la realidad del periodista, los niveles narrativos se relacionan con tres modos de aproximarse a la realidad (Cebrián Herreros). El narrador extradiegético, alude a una realidad exterior y presenta una exposición de los hechos. Hipodiegético, expresa y opina sobre la realidad, comenta los hechos; e intradiegético, en el que construye un relato apelativo, donde los protagonistas y/o testigos desarrollan un diálogo sobre la realidad.

La estructura del reportaje se puede manifestar de modo secuencial  21 días,   en flash back o flash foward, en pirámide invertida, como RECo como yunque . Con distinta duración.

   La  peli Buenas tardes, buena suerte abre con “puede que esto no le haga bien a nadie), frase que recoge el inicio del discurso del grandísimo periodista de la CBS   Murrow en 1958, cuando  recibe el premio de la academia de directores de las cadenas informativas .

El documental es un género que en los últimos quince años ha encontrado felizmente un gran reconomiento en España. Distribuidoras como Primer Plano , productoras como Cine Ojo   y un centro de investigación como Movimiento Documentalista, así lo confirman.

Michel Moore con Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11; documentale se la 2 como Usar, tirar y usar o Copiad malditos, refleja un tándem que sintetiza este género en un equilibrio entre creación y realidad.

Lumiére, con Llegada del tren,Vertov, Flaherty, con Nanuk el esquimal , son algunos de los grandes documentalistas cinematográficos que confirman en sus metrajes la expresión de  Grierson :

“El documental realista, con sus calles, ciudades y suburbios pobres, mercados, comercios y fábricas, ha asumido para sí mismo la tarea de hacer poesía donde ningún poeta entró antes y donde las finalidades suficientes para los propósitos del arte no son fácilmente observables. Eso requiere no sólo de gusto, sino también de inspiración, lo que supone, por cierto, un esfuerzo creativo laborioso, profundo en su visión y en su simpatía”

El documental que conjuga la realidad con la creatividad, el relato con la entrañable naturaleza humana, cargada de contradicciones, límites y posibilidades.

gabelas

Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Investigador en Social Media y Comunicación.

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