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¿Telerrealidad o telebasura?

Desde hace un par de décadas existe un subgénero (otros dirían macrogénero) que empezó a llamarse realities, pero que ahora está mezclado con el talk show, docushow, info, telerrealidad, etc, etc.

Un programa de reciente creación nos servirá de ejemplo y análisis para nuestra reflexión.  Hago los siguientes destacados:

“Mis hijos están encantados de poder ver a su mamá en la televisión y mi esposo me apoya. Es que, al final, el mensaje que traemos es muy positivo para la mujer y para toda la familia”

“Nosotras la pasamos bien, nos divertimos, pero también mostramos los tropiezos, las preocupaciones, cómo resolvemos nuestros problemas. Es todo muy real, muy humano. Creo que el público se va a sentir identificado”
“Nos van a ver hacer de todo: bailar, llorar, pelear, ir de compras. En fin: todas esas cosas que disfrutamos las mujeres”.

¿Telebasura o telerrealidad?

Imbert sugiere desde una ponderación racional  algunos rasgos que describen este fenómeno audivisual. Me gustaría recoger algunos:

– Los referentes de las tres famosas “S” (sexo, sangre y sensacionalismo) aparecen en estos programas.

-Se produce una deriva hacia temas del ámbito de lo íntimo, lo secreto,o tabú, reflejando un desplazamiento y una dilución de las fronteras entre lo público y lo privado.

-¿Qué es el morbo, sino una exacerbación del ver, un complacerse y también un jugar con él (con el deseo, la espera) y con la fascinación por lo no visto (lo prohibido), hasta caer en una mirada perversa?.

-Como práctica comunicativa, la telebasura denota una degradación de la categoría de lo informativo: la utilización de técnicas y géneros periodísticos con fines espectaculares, mediante dramatización o trivialización; la producción de una actualidad paralela a la actualidad “objetiva”.

-Aparición de nuevas formas narrativas, basadas en la espectacularización y ficcionalización de lo cotidiano ¿y cuya narratividad se va construyendo sobre la marcha en los realities?, acompañadas por fenómenos de hibridación entre géneros (documental y ficción) y de confusión entre categorías (verdad / simulación, atractivo / repulsivo).

¿Estos tipos de programas son un género y un formato más que facilita la evasión, el entretenimiento, las conversaciones de tertulia, café o copa? ¿O son un síntoma más que describen la telebasura como transmisora de valores y modelos que priman lo banal, el mal gusto y el mercadeo con la intimidad propia y la de los demás? ¿Tiene la televisión pública la obligación de garantizar una televisión de calidad?

gabelas

Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Investigador en Social Media y Comunicación.

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