PUBLICIDAD ¿LÍMITES?


Las últimas semanas han demostrado la capacidad de Twiter no sólo para emerger movimientos sociales, también para generar tendencias. Esta campaña se abrió el pasado 12 de Marzo en una campaña mediática articulada en esta red. La agencia convocó a tuiteros afines a causas solidarias y con un buen número de seguidores. La idea era sencilla: los tuiteros tenían que representar de modo ficticio las situaciones extremas que experimentan algunos periodistas. Se puede ver la galería completa.

Todas son iguales; ¡Cabellos largos, ideas cortas!; Tú solo tienes que planchar, cocinar, saber costura y cotilleos… Son algunas de las expresiones que recoge Jaimes  en su blog “los publicistas que no amaban a la mujer.”

Lejos quedan las campañas de Benetton que pasa de la polémica al discurso ecológico.  Más cerca quedan los milagros de Ralph Lauren.  ¿Quién marca los cánones de lo que está bien o está mal?

La Ley General de Publicidad 34/ 1998 del 11 de Noviembre es muy clara a la hora de marcar límites. Al referirse a que estará prohibida “La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución”. En esta misma línea se pronuncia la nueva Ley Audiovisual 2010.

Cabe preguntarse ahora muchas cuestiones . Si es la publicidad un transmisor determinante de los distintos cambios sociales, ¿hasta qué punto modula la publicidad los imaginarios colectivos? Si así es   ¿se precisaría un control más férreo por parte de instituciones y organismos estatales?


¿Quién marca los valores morales y éticos en nuestra sociedad?  ¿Deberían ser asociaciones u organizaciones las que marcaran esa moralidad? ¿Deberían ser los propios anunciantes? ¿O debería ser el propio Estado?

José Antonio Gabelas Barroso

Coordinador, fundador e ideólogo de la plataforma TRICLab. Socio fundador del GICID. Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Doctor en Ciencias de la Información. Director de la colección Comunicación y Medios (1998-2006). Editor desde 2007 del blog “Habitaciones de Cristal”.

Te puede interesar

42 comentarios

  • Begoña
    18 abril, 2011 at 23:26

    La publicidad puede tener varios propósitos, desde la mera transmisión de un valor comercial hasta la pura provocación o el arte por el arte. Pero sea como sea, no se puede perder de vista que la publicidad como tal, es siempre subjetiva y que por tanto va a estar siempre llena de connotaciones tanto personales como sociales.
    Una vez dicho esto, pienso que dejar en manos de la publicidad la obligación de transmitir una serie de valores éticos y morales, es prácticamente imposible, porque muchos publicistas intentarán transgredir las normas sin pararse a pensar hasta dónde deben llegar. Es mejor educar a nuestros “pequeños” en valores, para que puedan diferenciar lo que es moral y éticamente aceptable, antes de esperar que la publicidad cumpla a rayatabla con su autoregulación.

  • Roberto
    19 abril, 2011 at 22:52

    Seria interesante antes de juzgar y dictar sentencia poder escuchar a los protagonistas, en este caso los publicistas. Y para eso nada mejor que una entrevista donde de viva voz nos comenten su visión acerca de la publicidad y hasta donde llegar. Empiezo poniendo un enlace a un video en Youtube de una entrevista del siempre polémico fotógrafo Oliverio Toscani, conocido por su labor al frente de Benetton durante mas de 18 años como responsable de imagen de la marca. El video está salpicado de imágenes de sus fotografías más polémicas y que para el han servido de denuncia de los temas tubú de los últimos 20 años.
    Puede ser la publicidad de una empresa una plataforma de denuncia con el mismo respaldo moral que asociaciones como Reporteros sin fronteras ?
    http://www.youtube.com/watch?v=B_hXySWKx4Q

  • Susana
    21 abril, 2011 at 16:49

    Para empezar, la importancia de la publicidad en la sociedad de nuestro tiempo crece día a día. Al igual que los medios de comunicación social ejercen una enorme influencia en todas partes, la publidad, que utiliza estos como vehículo, posee también una poderosa fuerza de persuasión, modeladora de actitudes y comportamientos en el mundo de hoy. Además, la publicidad tiene un profundo impacto en como las personas entienden la vida, el mundo y a sí mismas, especialmente en relación a sus valores y sus modos de elección y comportamientos.
    Por otra parte, me resulta muy interesante e impactante el caso comentado por Roberto. En los 80, Benetton inició sus campañas mostrando fotografías de personas de todas las razas conviviendo y portando ropa de marca. Pasado un tiempo, a través del renombrado fotógrafo Toscani, la empresa se movió en una dirección polémica al mostrar facetas dolorosas y controvertidas de la realidad actual, como el trabajo infantil, la muerte, el racismo, la sexualidad y la violencia intrafamiar, entre otros. Como resultado se propagaron todo tipo de argumentos y discusiones que cuestionaban el caracter ético del trabajo de la empresa. Por un lado, se acusó a Benetton de exponer al público a imágenes emocionalmente dañinas y de utilizar el sufrimiento y el dolor humano para impulsar su imagen de marca. Por el otro, Toscani defendió que su publicidad era una herramienta para despertar la conciencia y responsabilidad colectiva ante temas tabú que, a menudo, son ingnorados. A finales de los 90 la empresa comenzó a tener una baja significativa en sus ventas como resultado de sus escándalos y polémica. Toscani, que mostraba fotografías cada vez más radicales fue despedido y la empresa retomó una estrategia publicitaria conservadora. Por tanto cabe preguntarse lo siguiente: ¿Realmente le interesaban a Benetton los temas en cuestión? ¿O más bien sólo el hecho de facturar a base de generar un impacto visual utilizando el camino de la sensibilidad? ¿Nos encontramso con una manipulación más, o en verdad es una acción desineresada y altruista en busca de la mejora económico-social de la humanidad?
    En definitiva, ¿NEGOCIO o SOLIDARIDAD?

  • Javier López.
    22 abril, 2011 at 11:46

    Buenos días.

    Creo que dejar en manos de la publicidad el inculcar los valores morales es un gran error. Hay que tener en cuenta que la publicidad y quienes la pagan persiguen unos intereses concretos y no creo salvaguardar lo moral o éticamente correcta se encuentre siempre entre sus prioridades.

    Nosotros, las familias, somos quienes debemos educar a los más pequeños para que sepan identificar y clasificar correctamente los mensajes publicitarios que les llegan y puedan discriminar entre lo que es correcto y lo que no. Debemos educarles para que puedan identificar claramente dónde están los límites, límites, que la publicidad rebasa muchas veces para buscar sus objetivos.

    No debemos permitir que la publicidad moldee nuestra realidad sin ningún control, ya que perderíamos nuestros valores.

    Creo que los limites a los que pueden llegar los publicistas en sus campañas debería estar regulados por asociaciones y leyes gubernamentales. Ahora bien, quién y cómo marca esos límites es un tema complicado ya que en nuestro intento por protegernos de una influencia negativa de la publicidad, corremos el riesgo de coartar nuestras libertades y encarcelarnos en la prohibición.

    Desde luego, no se trata de un tema sencillo.

    Os adjunto un link al respecto:

    http://noticias.terra.es/genteycultura/2009/0916/actualidad/anuncios-polemicos-limites-publicidad.aspx

    Un cordial saludo.

  • Roberto
    25 abril, 2011 at 22:16

    Es curioso ver que cuando hablamos de lo que se emite en los medios de comunicación tenemos dos varas de medir. Una para la publicidad y otra para los demás contenidos. Como se puede ser tan hipócrita y decir que hay anuncios con violencia, sexo, o que denigran a la mujer y obviar la mayor parte de las películas y series que se emiten constantemente que están saturadas de todo ello. Nos suenan de algo los titulos “Sin tetas no hay paraiso”, “Fast & Furious”, American Psycho”.
    Recogiendo la frase de Fernando Trias De Bes en El Pais “¿Resulta que si se muestra violencia para vender es pernicioso y si se muestra violencia en un filme para distraer sí es legítimo?”
    http://www.elpais.com/articulo/portada/limites/publicidad/elpeputec/20050828elpepspor_13/Tes
    es decir si obtengo placer por ver una película violenta estaría dentro de un bien cultural, pero si compro un producto por un anuncio que hace gala de la violencia seria retorcido. Creo que estamos confundiendo los términos. El problema está en la educación y no en lo que se emite. A gran parte del publico le gustan los anuncios tipo AXE y eso es lo que debería preocuparnos, ya que aunque no se emitieran más, esas personas no iban a dejar de pensar de esa manera. Si queremos regular, en todo caso deberían ser los anuncios que se emiten en horario infantil los que tendrían que estar sujetos a este control, y no prohibirlos, pero surge un inconveniente, los horarios de los niños y la televisión.
    http://www.elvelerodigital.com/edu/hijos/tv_guia_padres.html
    Viendo los datos que se extraen de este articulo y la cantidad de niños que sin control ven la televisión a horas inapropiadas el resultado de este control seria escaso. Así que al final volvemos al hecho de la educación, o la falta de esta, como punto fundamental para poder cambiar este tipo de tendencias tanto en la publicidad como en los demás campos. Lo importante es que cada uno haga una reflexión lógica acerca de los anuncios que vé, de manera que tenga en cuenta la manera de dirigirse al expectador el anunciante y actuar en consecuencia a la hora de comprar los productos o servicios. Es probable entonces que las cosa cambiaran.
    De todos modos, a veces lo mas impactante, por obvio no es lo que mas puede manipular sino lo que no se ve en la superficie.
    Recuerdo una campaña de Apple de 1997 “Think different” con este anuncio a la cabeza
    http://www.youtube.com/watch?v=G5qfDv4IppM
    donde distintos personajes de la historia, grandes y no tan grandes, inconformistas, daban imagen a un anuncio que terminaba con el famoso “piensa diferente”. Pero no deberían haber puesto ” ¿ piensas diferente ?” , porque si al final el pensar diferente es por una orden imperativa, que diferencia habría con todos los que piensan igual ( el famoso rebaño del video de Chomsky ).
    Ah, pero bueno, Apple es una empresa “cool” que solo busca nuestra satisfacción y no como otras que buscan maximizar beneficios y minimizar costes sin importarles sus clientes. ( que bien lo han hecho los publicistas de Apple para conseguir vender al publico esa imagen 🙂

  • Estibaliz
    26 abril, 2011 at 10:09

    Buenos días,

    la publicidad, queramos o no, y más para unos que para otros, marca unos estereotipos de cómo se espera que debería ser la sociedad. En casos como el de Ralph Lauren y otras decenas de ellos que han salido a la luz, la publicidad es responsable de crear unos estereotipos inalcanzables y enfermizos que probablemente afecten a gente con menos criterio o carácter que se ve presionada a ser como se les muestra que debería ser. Ahí coincido con mis compañeros en que las familias tienen un importante papel a la hora de enseñar a distinguir a los chavales los verdaderos límites para que desarrollen el suficiente criterio como para no ser fácilmente influenciables.

    Esta es la respuesta que podemos dar como sociedad que recibe esta informacion . Sin embargo, el verdadero problema está en los creadores, los publicistas y anunciantes, que para empezar y bajo mi punto de vista no deberían hacer algo así. Para evitarlo, sí es cierto que deben existir y cumplirse leyes y códigos de autorregulación que dibujen un marco común y unos limites legales, pero ¿qué más pueden hacer por evitar retoques excesivos cuando estos puedan afectar a la moral de la sociedad? No pueden dictar algo como ” No se puede reducir más del 30% del peso de la modelo…” porque ¿quién decide dónde está ese límite? y peor aún, ¿quién controla eso? Por eso creo que es muy difícil regularlo mas allá de la ley y los códigos autorreguladores, y que estos límites de donde deberían venir es del propio publicista o anunciante, de su propia moral, y ética y no creo que se pueda hacer mucho más que apelar a ésta.

    Saludos

  • Virginia Bascuñan Martínez
    27 abril, 2011 at 0:55

    Buenas noches:
    Un control más férreo por parte de instituciones y organismos estatales en los temas relacionados con la publicidad no garantiza que esta sea más ética. Todos conocemos por ejemplo el tema del alcohol y el tabaco, no se pueden anunciar en televisión, pero se puede patrocinar un coche en la Fórmula 1 que ocupará más cuota de pantalla que todos los anuncios que un refresco pueda pagar. Al final todo queda en un negocio camuflado.
    La publicidad debería hacer uso de las más variadas e imaginativas formas de expresión, siempre que no constituyan falsas expectativas ni perjudique ni dañe a nadie.
    Un saludo.

    Virginia

  • Begoña
    27 abril, 2011 at 11:06

    Quiero compartir con vosotros este enlace. Se trata de una reflexión hecha por publicistas, sobre su propia publicidad. A ver qué os parece… En mi opinión, no tiene desperdicio.

    http://www.tallerd3.com/archives/6726

    Saludos.

  • Mercedes Ferrero
    27 abril, 2011 at 14:49

    La publicidad trata de vendernos algo, creo que este hecho hace difícil que pueda ser objetiva y neutral. El ideal sería que se tratase de un medio para mostrar a la sociedad las cualidades y las características de los productos y de los servicios que se encuentran en el mercado haciendo uso de la creatividad y de la imaginación pero sin atentar contra la salud, la educación, las distintas razas, nacionalidades, el sexo, la condición social y/o política, el medio ambiente, la religión…
    Considero es muy complicado establecer dónde están los límites y aún más que sean del agrado de todo el mundo. En función a los valores, creencias y educación de cada uno, estableceremos nuestros propios límites y nuestra propia forma de interpretar los mensajes publicitarios. Me posiciono a favor de los comentarios que destacan lo importante que resulta para los pequeños vivir en un entorno familiar en el que se les enseñe a tomar decisiones por si mismos, a reflexionar y a sacar conclusiones, en el que se fomente la autoestima de los niños. Una persona segura de sí misma, con criterio propio y con las ideas claras no se dejará influir tan facilmente ni será tan vulnerable al tipo de publicidad polémica que estamos tratando. En mi opinión, aquí está la clave.
    Aquí dejo un enlace sobre anuncios polémicos:
    http://historico.portalmix.com/especiales/censored/
    Estoy segura de que si entrásemos a valorar cada anuncio uno por uno, cada uno de nosotros tendríamos nuestra opinión al respecto moldeada por nuestras creencias, valores, criterios…

  • Noelia
    28 abril, 2011 at 12:56

    Buenos días,

    La verdad es que no me quiero repetir mucho, ya que estoy de acuerdo con lo expresado por casi todos mis compañeros. Considero que se debe hacer un control sobre la publicidad, como hasta ahora se viene haciendo, pero teniendo mucho cuidado con traspasar según que límites y caer en la censura. Como bien sabemos, la publicidad es una comunicación persuasiva, pagada y responsable. Así es como debería ser y hay ocasiones en los que no es fiel a esa responsabilidad, algo lógico al tratarse de un negocio y que en ocasiones nuestras necesidades de vender y diferenciarnos del resto pues chocan con esos valores necesarios. Por ello, no debemos esperar que la publicidad nos venda ética y moral, los valores los debemos adquirir desde la infancia a través de la familia, los maestros en el colegio, las figuras religiosas (si es que somos creyentes)… en definitiva, mediante el entorno social más adecuado para formarnos como individuos.

    Adjunto un link de la “Red de educación del consumidor” sobre toda la verdad de la publicidad, es algo largo ya que son 19 minutos pero merece la pena. Os invito a verlo, los mensajes son obvios en ocasiones pero no siempre nos paramos a pensar en todo esto.

    http://www.youtube.com/watch?v=QZmrKXfl8bs

    En resumen, se hace un breve repaso a la historia de la publicidad desde la industrialización, la comunicación de masas… De hecho, se ve la evolución de la publicidad a través de cómo los publicistas ven a sus públicos, los aspectos sociológicos, marketing…

    Como dicen en el vídeo “La publicidad está en nuestras vidas, en todo lo que nos rodea”. Ejemplos: Banners, correos, anuncios publicitarios en tv o en prensa, vallas publicitarias, buzón de casa, en la ropa que llevamos, en el zumo que bebemos, en nuestro móvil, en los medios que utilizamos para movernos (coches, motos e incluso calzado) y así hasta el infinito y más allá, que diría Buzz Lightyear.

    Si compras el producto, serás féliz. Pues… bienvenidos todos a la felicidad. Pasen, pasen, no se queden en la puerta.

  • Juande
    29 abril, 2011 at 10:28

    La educación es el límite.
    En mi opinión como ya comentaba el video de Noelia, la publicidad forma parte de nuestra vida y no deja de ser una forma de comunicación.

    Al igual que los medios periodisticos se autocontrolan, los publicitarios deben tener unas normas éticas y morales que deberían marcar el limite.

    No obstante creo que la educación debe ser la promotora y la encargada de inculcar una actitud crítica de los individuos frente a la publicidad.
    Aprender a valorar los mensajes que nos llegan y relegar los superficiales que solo busquen su propio beneficio, debe ser un ejercicio que debemos practicar desde la infancia.

    El marketing, y la publicidad como parte integrante de este, ya no busca colocar unos productos en el mercado, ahora pretende satisfacer unas necesidades. El poder está por tanto en el consumidor y en el beneficio mutuo, ejerzamos este poder y participemos en la redirección de campañas que vulneren los límites que nosotros mismos hayamos marcado.

    Cada vez más aparecen campañas comprometidas con el beneficio social. Adjunto dos spot de Dove que me gustan especialmente.

    http://www.youtube.com/watch?v=iYhCn0jf46U
    http://www.youtube.com/watch?v=jO-tHFw7kdw&playnext=1&list=PLE33A06B1657FF5DF

  • Sevi Martínez
    29 abril, 2011 at 11:25

    El sentido común, al que (y ya se que es un tópico) se le llama el menos común de los sentidos, a veces nos dicta claramente el camino de la verdad. En este caso creo que el camino de la verdad está en que el hecho de “producir publicidad” en el sentido económico de la palabra (producir “servicios”) aún estando sujeto a una serie de normas y regulaciones de tipo puramente económico no está exento de otros límites que nacen de su caracter público. Me explico. BP (British Petroleum) tendrá que indemnizar a los afectados por el desastre del golfo de México aún siendo evidente que su labor como extractora de petroleo es más que rentable, tiene éxito comercial internacional y una demanda abrumadora de sus “productos”. Aquí es lo mismo. ¿Se puede producir un anuncio de televisión efectivo, impactante y rentable?. Pues si. Este anuncio ha de atender a la normativa existente (que marcamos todos a través de nuestros legisladores)?. Pues si. Y quién realiza esta vigilancia?. Pues depende. Los afectados en primer lugar, las autoridades de oficio, los consumidores y así sucesivamente.

    La confusión de los límites creo que es más un problema de relación entre rentabilida y coste de la pena que una falta de regulación. De hecho la ley ha demostrado ser bastante rápida (no quiere decir esto eficaz) a la hora de ponerse al día en determinados contenidos de los anuncios (Valga como ejemplo la Ley Integral contra la Violencia de Género).

    Por último me gustaría añadir que las personas, especialmente los que pretendamos dedicarnos activamente a la comunicación, somos responsables de nuestros actos “por pasiva y por activa” por lo que habría que reflexionar que nivel de atención, sensibilidad y sobre todo acción que demostramos en nuestro día a día.

    Un saludo.

  • Javier López.
    30 abril, 2011 at 13:27

    Buenos días.

    Me gustaría adjuntar varios enlaces web con artículos que debaten los límites éticos de la publicidad:

    http://alehopad.blog.com/2006/10/08/limites-eticos-de-la-publicidad/

    http://www.chilelogela.com/contemporaneo/limites-eticos-en-la-publicidad-en-los-medios-sociales-1/

    (Este anterior relacionado con las redes sociales como Facebook y cómo tratan nuestros datos personales, fotografías, etc.)

    http://www.alfayomega.es/alfayome/menu/pasados/revistas/2000/jun2000/num215/desdlafe/deslafe3.htm

    Creo que se trata de varios artículos no demasiado extensos y fáciles de leer que tratan de poner un poco de luz sobre los límites éticos de la publicidad, el uso que se hace de ella y hasta dónde se debe llegar.

    Evidentemente, son solo unas pinceladas y cada cual tendrá su opinión al respecto, pero yo personalmente creo que la publicidad debe estar regulada. No podemos permitir que el todo valga. Debemos vigilar para que a través de la publicidad no se pisoteen las igualdades, no se haga apología del racismo, la exclusión, etc.

    La publicidad influye en todo nosotros a diario, sobre todo en los más pequeños de una manera muy notables, y por ello debemos vigilar los contenidos que nos llegan con mucho cuidado.

    Un cordial saludo.

  • Jorge Martínez Rebordinos
    1 mayo, 2011 at 20:33

    ¿Tiene la publicidad tal efecto en la sociedad como para cambiar sus valores?
    La respuesta a esta pregunta es importante para decidir si merece la pena regularla o no.
    El blog Photoshop Disasters se hizo famoso gracias a sacar los anuncios retocados de manera tosca de Ralph Lauren, Vogue y otras compañías. No es el único caso polémico que esta página ha sacado a la luz, también mencionaron la política de adaptación local que Microsoft realizó para su página de Polonia, sustituyendo una persona de color por una persona blanca. Estos cambios de raza o incluso aclarados de piel son muy frecuentes, en este link podéis ver varios de ellos incluido el ejemplo de Microsoft:
    http://www.psdisasters.com/search/label/ebony-and-ivory?&max-results=5
    Ahora mi pregunta es ¿Creeis que Microsoft realizó esta adaptación de manera voluntaria e inculcó valores racistas en Polonia o sólo adaptó su publicidad a una sociedad que posiblemente tenga el problema del racismo en su seno? Esta última opción seguiría dejando a Microsoft en un bajo nivel ético, pero cambia la respuesta en cuanto a la regulación, pues en ese caso ¿No es más importante que cambie la sociedad antes que la publicidad? Curiosamente en esta misma página podemos encontrar otro anuncio (Universidad de Lublin) Polaco en el que se ha sustituido de nuevo un personaje de color. También se puede observar como Beyonce cambia su tono de piel dependiendo de la localización geográfica de la revista. Esto, lamentablemente no es algo exclusivo de la publicidad, en España se venden cremas autobronceantes que son imposibles de vender en países como Tailandia o India. En esos países las cremas de éxito prometen un efecto “whitening” o blanqueantes sobre la piel.
    La regulación, tal y como indicó anteriormente Mercedes, es compleja de realizar y no sustituye la necesidad de una crítica personal hacia lo que nos rodea. Lo que Oliviero Toscani muestra en sus anuncios: órganos sexuales, trajes de soldados ensangrentados es posible verlo también en películas y videojuegos y está igualmente regulado. Por tanto la influencia en la sociedad no proviene exclusivamente de la publicidad, creo que la publicidad sí que juega en ocasiones con los valores o distorsiones que la propia sociedad pueda tener y es más importante cambiar estos aspectos que intentar esconderlos.

  • Raquel
    4 mayo, 2011 at 20:13

    Comparto la opinión de Javier pues no se trata de dejar en manos de la Publicidad la decisión o tarea de modular o establecer los valores éticos de nuestra sociedad, pero indudablemente, su labor va más allá de “vendernos” un producto, pues lleva intrínseca la transmisión de una visión de la vida, de la sociedad. Ese carácter subjetivo (inevitable), en muchos casos etiqueta a una agencia de Publicidad, distinguiéndola del resto o encumbrándola (Benetton) en su sector, por lo que no puede desaparecer; es “su marca”.
    Dado que la finalidad de las instituciones mediáticas es también lucrativa (intermediarias de las empresas que pretender vendernos algo), deberíamos concienciarnos de que antes que consumidores somos ciudadanos y personas, no debiendo pasar por alto el interés económico que subyace a sus principios, que no son los nuestros ni nuestros objetivos.
    Por todo ello, para marcar lo límites de lo que está bien o lo que está mal, considero necesaria una regulación estatal en el ámbito de la Publicidad, pero no en el ámbito social, pues deberían ser los propios ciudadanos, en el seno familiar y en las asociaciones en las que se integran inconscientemente por afinidad o sentimiento de aceptación, los que estableciesen esa moralidad.

  • Rocío
    5 mayo, 2011 at 13:35

    La publicidad es una comunicación persuasiva así que crea cánones o estereotipos, no podemos esperar que nos vendan ética o moral.
    Como podemos ver en la campaña publicitaria de Ralph Lauren y afirmo las palabras del psiquiatra Luis Rojas Marcos que declaró que “la idealización de la mujer delgada está promovida por la industria de la belleza, industria controlada por la publicidad y que mueve miles de millones de dólares”. Estrictas dietas, operaciones de alto riesgo, horas y horas de gimnasio, se realizan por emular, a veces a costa de la salud, el “cuerpo 10” que la moda ha establecido como canon de perfección.
    La persecución de la belleza física, convertida para muchas personas, tanto mujeres como hombres, en una prioridad apremiante hasta el punto de, en algunos casos, transformarse en obsesión.
    La lucha por la delgadez se ha arraigado tanto en la sociedad actual que miles de adolescentes sufren trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia. Ambas enfermedades surgen de una visión distorsionada y negativa del propio cuerpo, que nace del deseo de conseguir una figura ajustada al canon de belleza y que se proclamaba hasta ahora: la extrema delgadez.
    La publicidad recoge su normativa en una ley, La Ley General de Publicidad 34/ 1998 del 11 de Noviembre y en la nueva Ley Audiovisual 2010, pero creo que si debe haber un control más férreo por parte del Estado. Ya que los valores éticos y morales son adoptados desde la infancia, y debemos protegerlos ante una publicidad que crea unos cánones superficiales.
    Los niños de 3 a 12 años absorben toda la información, por eso es muy importante que la publicidad que capten marquen unos valores que en un futuro no les sean perjudiciales.
    Las asociaciones, organismos o el propio anunciante no son las personas más idóneas para este control, es un control propio del Estado, el que debe ser estricto y correcto a la hora de marcar los valores éticos y morales más idóneos para la población, independientemente de la edad.

  • Roberto
    6 mayo, 2011 at 2:16

    Dice Rocio en su comentario que el estado debe ser el que lleve a cabo este control y “marcar los valores éticos y morales más idóneos para la población”. No estoy de acuerdo con esta afirmación. Me parece poner en manos de muy pocas personas, para mi en muchos casos con una escasa preparación y dudosa ética, los valores de una sociedad. Como casi nunca me he visto representado por los valores que transmite el estado sean unos u otros los partidos que están en el poder prefiero que su labor sea solamente poner a disposición de los ciudadanos las plataformas y las herramientas necesarias para que estos logren una educación satisfactoria ( colegios, bibliotecas, museos, asociaciones culturales, etc ) y no que me digan cual deben de ser mis valores éticos o morales .
    La regulación de la que se habla lineas mas arriba me parece que es tratar de ponerle puertas al campo y como dije en mi primer comentario algo hipócrita. A ver si papa estado hace algo por nosotros que nosotros mismos no somos capaces de hacer. Lo que tiene que haber por parte de la población es una actitud mas critica y combativa ante aquellos anunciantes y agencias que sobrepasan lo que para cada uno son sus valores éticos. La excusa de la indefensión queda muy bien pero anula la capacidad de respuesta de las personas que es mucho más amplia de lo que muchas veces creemos. Si no nos gusta la manera en que Microsoft anuncia sus productos, porque se compran ?. La respuesta habitual que dan las personas, y lo digo porque lo he oido mas de diez o veinte veces es: ” lo que yo pueda hacer no va a repercutir negativamente para nada a Microsoft ” y este es el primer error, no ser conscientes o no querer serlo, de que lo importante es la manera de actuar de uno en conciencia y no de preocuparse tanto de si Bill Gates nos va a llamar a casa disgustado. A lo mejor lo que pasa es que la alternativa representa un esfuerzo inicial que no queremos realizar. Y por cierto, si hay alternativa a los productos de Microsoft, de hecho me gustaria saber porque la UOC pide textos en formato Word cuando es un formato propietario y cerrado, que no esta considerado como standard ( http://www.oasis-open.org/committees/tc_home.php?wg_abbrev=office ) que no facilita en nada la interoperabilidad y la competencia entre las empresas y si el monopolio, y que además presupone que todos los alumnos vamos a pasar por caja para pagar a Microsoft. Por cierto uso Open Office y luego convierto los documentos a DOC o PDF. Faltaria mas, pagar a Microsoft el impuesto revolucionario.

  • Estibaliz
    6 mayo, 2011 at 12:07

    Buenas,

    totamente de acuerdo con Roberto en que la imposición de los valores por parte del Estado no es la solución. No sé qué me das más miedo, que los valores sean impuestos por intereses económicos como lo haría la publicidad o por intereses políticos como haría el gobierno, madre mía.

    Insisto en que creo que estos valores deberían proceder de cada uno de nosotros, aunque la realidad es que la combinación de varias instituciones como la escuela, la familia o la religión, como bien dice Noelia, intervienen a la hora de formarlos. E inevitablemente, la publicidad, que más que imponer valores, refuerza los que están arraigados hace años dificultando que avancemos quizá porque probablemente, no interese…Dejo un vídeo donde se aprecian los valores sexistas que inculcan los anuncios, no dejándonos avanzar al 100% hacia esa igualdad que decimos que hemos conseguido:

    http://www.youtube.com/watch?v=0nIXUjzyMe0

    Saludos y buen finde

  • Miguel Nombela
    6 mayo, 2011 at 21:36

    De acuerdo con lo dicho hasta ahora en cuanto a que tiene que haber un control. Sobre todo con lo que dijo Javier López, sobre que no podemos dejar en manos de la publicidad los valores morales que hay que inculcar, partiendo de la base de cuales son los intereses que persigue esa publicidad.

    Por tanto, creo que lo más importante es la educación, pero partiendo desde una perspectiva global de la sociedad en la que uno vive, con empatía y entendiendo que hay valores distintos a los propios de cada uno. Porque lo que está claro es que prácticamente todo, y más hoy en día, siempre ofende a alguien o algún determinado grupo, y no podemos tener en cuenta siempre eso ni dar voz a todo el mundo.
    Creo que en publicidad tiene que haber una libertad total excepto en casos que vulneren las leyes o libertades vigentes, como sería utilizar una imagen sin consentimiento por ejemplo. En casos como los típicos de las modelos que las reducen peso o las eliminan imperfecciones, creo que solo es posible que terminen cuando la propia sociedad los condene, y sean los publicistas los que se vean obligados a cambiar la línea a seguir. Algo así como lo que sucedió con Benetton, que llegó incluso a bajar sus ventas.

    Pongo en el link un trozo del documental Super Size Me, a partir del minuto 5 vemos primero como los niños reconocen a ciertos personajes por la publicidad. Después hablan de los presupuestos para publicidad directa de McDonald’s, de Pepsi, de una compañía que vende caramelos y de una campaña para promover el consumo diario de frutas. La lectura que hago de esto, es que la lucha contra esa publicidad “intoxicante” no se puede llevar a cabo desde la propia publicidad, solo es posible desde el control y sobre todo desde la educación.

    http://www.youtube.com/watch?v=g7yXSNclwvA&feature=related

  • Ramón Alberca
    7 mayo, 2011 at 0:40

    Buenas noches a todos. En primer lugar, pedir disculpas por no incorporarme al debate hasta tan tarde, pero por motivos personales no me ha sido posible.

    Por ser breve, me gustaría compartir la información de una asociación de anunciantes publicitarios llamada Autocontrol, conocida por sus anuncios en los medios, cuyo cometido es regularse a si mismos. Por lo tanto hay cierta regulación, pero de una forma poco estricta por lo siguiente:
    El anunciante para pasar el control debe hacerse socio, lo cual le cuesta dinero. Una vez pasado el control, no es vinculante el cumplimiento de la opinión de los controladores. Por lo tanto me parece más bien un órgano privado consultivo más que un sistema de autorregulación.

    Página web con más información:
    http://www.autocontrol.es/

    En mi opinión tanto el estado, como anunciantes y clientes deberíamos ser responsables, y rechazar lo que sobrepase los límites de la verdad y la dignidad humana.

    Buen fin de semana a todos

  • Lucia Vázquez
    8 mayo, 2011 at 13:10

    ¡Buenos días a todos!

    Ya que me incorporo tardísimo a este tercer debate de la asignatura, voy a aprovechar esta primera intervención para comentar algunas de las intervenciones de mis compañeros.

    Begoña, en su primera intervención, comentaba que “es mejor educar a nuestros pequeños en valores, para que puedan diferenciar lo que es moral y éticamente aceptable, antes de esperar que la publicidad cumpla a rajatabla con su autorregulación”. Yo comparto esta opinión, como ya salió a relucir en el primer debate, los cánones estéticos sobre los que reflexionaba Theodor Adorno siguen, hoy en día, pervertidos. Los medios de comunicación se han convertido en líderes de opinión indiscutibles y única fuente de información para la masa. Tal y como afirmaba el propio T. Adorno “(…) sobre todo, esta rígida institucionalización transforma la moderna cultura de masas en un medio formidable de control psicológico. El carácter reiterativo, de ser siempre lo mismo, y la ubicuidad de la moderna cultura de masas tiende a favorecer las reacciones automatizadas y a debilitar las fuerzas de resistencia individual”.

    Por otro lado, y siguiendo con el tema de la influencia que ejercen los medios de comunicación sobre nosotros, me gustaría citar una frase de mi compañero Javier López: “Nosotros, las familias, somos quienes debemos educar a los más pequeños para que sepan identificar y clasificar correctamente los mensajes publicitarios que les llegan y puedan discriminar entre lo que es correcto y lo que no”. Otra vez más, de acuerdo con mi compañero. En el pasado, la familia y otras instituciones funcionaban como una tela protectora hacia estímulos externos. Hoy en día, el entorno multipantalla da lugar a nuevas formas de convivencia: cambian los hogares, y cambia la zona de “socialización y las relaciones entre sus miembros. La convivencia se convierte en algo más individualizado, por lo que estamos más desprotegidos que antes. La presencia de las pantallas, en mayor o menor medida, han ocupado la presencia de los padres y madres”. Y esto es algo muy a tener en cuenta. La educación debería de impartirse empezando por padres y nunca descuidarla a los medios de comunicación.

    Un saludo

    Lucía

  • Susana
    8 mayo, 2011 at 17:36

    Al hilo de todo lo que han comentado mis compañeros, creo que todos somos conscientes de la importancia que ha adquirido la publicidad en nuestra sociedad, y que constituye el motor esencial del funcionamiento del mercado capitalista actual. Ya no sólo se limita a fomentar la industria de los anunciantes, sino que ella misma se ha convertido en una industria con un potencial económico propio enorme.

    La publicidad puede ser un instrumento útil para apoyar honesta y éticamente una competitividad responsable que contribuya al crecimiento económico y al desarrollo humano. Pero por otra parte, también puede tener un impacto perjudicial sobre los individuos y las sociedades. Por tanto, los anunciantes deben establecer sus propios límites de manera que la pulblicidad no hiera la dignidad humana ni dañe a la comunidad. Ante todo debe evitarse la pubicidad que sin recato explota los instintos sexuales buscando el lucro, o que de tal manera afecta al subconsciente que se pone en peligro la libertad misma de los compradores.

    Como ejemplo de polémica de publicidad sexista, podríamos citar los anuncios de Axe. A continuación os adjunto un link en el cual podeis ver los más polémicos.

    http://adwomen.blogspot.com/2009/01/axe-y-su-publicidad-machista.html

    Axe realiza un marketing agresivo que utiliza a la mujer como objeto sexual pasivo, aludiendo al erotismo, la sensualidad, placer, control, etc. En la publicidad, la frontera entre el sexo y el sexismo es muy estrecha. Existen órganos de autorregulación que competen en el control de publicidad discriminatoria y machista.

    Adjunto el link en el que se comenta la retirada del anuncio por parte de televisión española en 2003, por considerarlo sexista y atentar contra la dignidad de la mujer.

    http://www.elpais.com/articulo/radio/television/TVE/retira/anuncio/desodorante/Axe/sexista/elpepirtv/20030905elpepirtv_1/Tes/

    ¿Qué pensais? ¿Lo veis como un simple juego de seducción, o considerais que se hace un uso gratuito de la mujer como objeto sexual?

    Por último, creo que es absolutamente necesaria la autorregulación, y que no está en absoluto enfrentada con el logro del beneficio, siempre que éste no sea puramente especulativo, a corto plazo y a toda costa. Las empresas anunciantes, las agencias, los medios, etc., con una trayectoria histórica de mayor solvencia y prestigio suelen ser también aquellas que han prestado o prestan mayor atención a las cuestiones éticas de la comunicación comercial. Algo cada vez más necesario conforme aumenta el nivel cultural del consumidor medio y se satura más el mercado. Una campaña agresiva, como la que antes comentaba, puede impactar a la opinión pública y hasta aumentar las ventas a corto plazo, pero a la larga son otro tipo de conductas y valores los que hacen mantenerse a un producto o una marca.
    De esta forma, del mismo modo que ha crecido de manera sorprendente el protagonismo económico, social y cultural de la publicidad, o han evolucionado sus recursos técnicos y creativos, se debe producir también un incremento en cuanto a su responsabilidad. La autorregulación debe procurar equilibrar el poder y la importancia social que ha alcanzado la publicidad con el peso y la efectividad que puedan tener en ella ciertas normas y criterios morales. Si la técnica permite una comunicación más perfecta, la autorregulación debe hacerla deontológicamente mejor. Además, la autorregulación realiza una importante labor preventiva. A diferencia del impacto negativo de una campaña o la sanción del derecho, que se producen siempre a posteriori, permite prevenir las acciones que podrían causar daño o perjuicio. En este sentido, una de las labores que pueden realizar los mecanismos de autorregulación es asesorar éticamente a agencias, anunciantes, medios, etc., que lo soliciten, evitando así tener que actuar cuando el mal ya se ha producido.

  • Juan Carlos García Gutiérrez
    8 mayo, 2011 at 17:36

    Hola a todos,
    Parece claro que todos compartimos la opinión de que es necesario algún tipo de control sobre los contenidos publicitarios para evitar que su evidente influencia sobre la formación de patrones de convivencia acabe por minar los valores realmente importantes de la sociedad.
    Alguno de los compañeros que han participado ya en el debate han recurrido a las tesis de algún miembro de la Escuela de Frankfurt, y es que cada vez es más palpable que henos sacrificado los verdaderos valores (justicia, solidaridad, armonía) al beneficio económico.
    Y es que la publicidad cada vez abre una brecha más grande entre el valor de uso de lo que anuncia y su valor de cambio. ¿merece la pena enfermar por poder lucir determinada ropa?
    Yo también creo que es muy importante ejercer una labor formativa en el seno de la familia para lograr que nuestros hijos sean capaces de discernir entre lo aceptable y lo inasumible, desde la seguridad de que cualquier mecanismo legislativo o de autoncontrol no es suficiente, pero desgraciadamente la única herramienta útil para combatir determinados tipos de publicidad es dejar de comprar los productos que nos quieren vender de manera poco ética.
    Pero llegados a este punto tenemos que preguntarnos si estamos dispuestos a hacerlo o si, por el contrario, continuaremos siguiendo las tendencias que nos marcan.
    Un saludo,

    • Mercedes Ferrero
      8 mayo, 2011 at 23:53

      Buenas noches,
      Sigo pensando que la regulación de la publicidad es un tema complejo porque siempre irá en función de los valores e intereses de cada uno. Pero desde hace unos años el concepto de responsabilidad social empresarial ha cobrado mucha fuerza, de hecho cada vez tiene más. Las empresas ya no pueden hacer lo que quieran al margen de su entorno, ahora tienen que relacionarse con sus grupos de interés, establecer diálogo con ellos e involucrare. La empresa ya no se percibe como un ente aislado, si no como parte integrante de la sociedad. Incluso existen índices de responsabilidad social que posicionan a las empresas. Para muchas el no estar incluidas en estos índices supone un fracaso. Creo es importante sacar a relucir el concepto de RSE ya que puede contribuir favorablemente a una autoregulación de las propias empresas en su publicidad.

  • Iván García
    8 mayo, 2011 at 23:24

    Buenas noches.
    En mi primera intervención quisiera expresar una tónica que se da en la sociedad últimamente, este es el caso de la campaña de publicidad de D&G, la cual se veía como un chico cogía de las muñecas a una muchacha en una posición un poco forzosa, en esos momentos la gente se rasgaba las vestiduras ante esa campaña por dicha situación, porque comentaban que era denigrante para la mujer. Esto me recordó la serie de campañas que hacia Toscani para Benetton en los años ochenta, eran polémicas e impactantes, tanto que aún recuerdo una de sus campañas en una revista de adolescentes de mi hermana, la mítica Ragazza. Se mostraba la imagen de un moribundo por causa del sida en su cama acompañado por sus familiares, para mi me resulto muy impactante. Esto me hace pensar que antes teníamos una mente mas abierta o que ahora somos más intolerantes.
    Con esto quiero expresar que vivimos en un mundo donde se ven imágenes que rayan la brutalidad, la violencia, etc. que se muestran en informativos y nos ponemos de uñas por unas campañas publicitarias. Sabemos que la publicidad es influyente, pero no es un dogma, ya que para ello ya existen iconos aspiracionales de nuestros infantes que se muestran en televisión casi las veinticuatro horas del día, como Cristiano Ronaldo o Belén Esteban. Otro ejemplo del poder de influencia de los medios, mas que de la publicidad, es el caso del mundo del juguete. Ya que casi la totalidad del mercado de este sector, se encuentra inspirado y dedicado a las series televisivas infantiles (los gormiti, los bakugan, Bob Esponja, etc.) y películas (Toy Story) A mi parecer la serie de productos que promocionan estas series y películas carecen de valores para los niños y la publicidad de dichos productos ejercen el poder de decisión de los niños. No por la campaña de publicidad, sino mas bien, por el hecho de ser el producto de dicha serie o película.

    Un saludo

  • Miguel Nombela
    9 mayo, 2011 at 0:00

    Me gustaría compartir con vosotros esto que he conocido por casualidad a través de twitter:
    Se llama Placebo Center y es un grupo formado por creativos publicitarios descontentos con el rumbo que ha tomado la publicidad, por lo que han creado una web (http://placebocenter.org/) que se define como un “centro de desintoxicación y recuperación de la salud para las marcas”, en la que hay muchos vídeos de ejemplo y con la que cualquiera podemos colaborar denunciando anuncios “tóxicos”.

  • Roberto
    9 mayo, 2011 at 1:01

    Dentro del debate de los limites de la publicidad en el articulo de K. Reardon para esta PEC hay una frase final que define con cierta claridad la posición que debería adoptar el espectador “Lo que necesitamos es una mayor responsabilidad por parte de los persuadidos en las relaciones con los medios. Sin ella,
    algunos mensajes de los medios de comunicación de masas seguirán gozando de una credibilidad que no merecen” .
    Por cierto en la tercera pregunta de esta PEC se hace referencia al escándalo de la campaña de Vogue con niños, pero cual ha sido el resultado final?, la salida de Carine Roitfeld directora de Vogue e infinidad de protestas y comentarios desde muy diversos sectores sociales, foros y blogs acerca de las fotografías. ¿ Seguro que le ha compensado a Vogue lo que ha aparecido en los medios de comunicación a raiz de este incidente frente al deterioro tan grave que ha sufrido la marca ? ¿ Es posible que la nueva relación que se está estableciendo entre el anunciante y el consumidor gracias a los nuevos medios de comunicación sean el inicio de un cambio en la actitud de los primeros ? Como dice Mercedes puede que el concepto responsabilidad social empresarial empiece a pesar en las decisiones estratégicas de la empresa en la publicidad, pero para eso hace falta que del otro lado los receptores estemos alerta y con espíritu critico.

  • Noelia
    9 mayo, 2011 at 3:23

    Espero no ser muy repetitiva pero tampoco puedo dar una opinión que no siga en cierto modo la línea de la que ofrecí hace un par de semanas. Estoy de acuerdo con todos mis compañeros en que la publicidad debe ser regulada –para ello ya contamos con Ley General de Publicidad 34/ 1998 del 11 de Noviembre y en la nueva Ley Audiovisual 2010- y que en cierto modo podría ser más estricta, como todo –aunque luego nos quejamos de prohibiciones. Al parecer queremos más.

    Como ha apuntado Estíbaliz, los valores no deben ser impuestos por el Estado y tampoco por la publicidad. Ésta está para lo que está, vender un producto de la mejor manera posible generando en el público una demanda a sus necesidades y, no nos podemos engañar, generando esas mismas necesidades. Por supuesto, no todo vale para vender, pero yo creo que el 99% de los anuncios que vemos cumplen la normativa. ¿Consideramos que no aportan valores? No considero que los tengan que aportar –ya sé que me estoy poniendo delante del toro con estas afirmaciones, pero no quiero ser demagoga. Ojo, tampoco estoy tratando de llamar demagogo a nadie, no quiero enemistades-, basta con que no contribuya a destruirlos. Para formarnos con valores y la ética necesaria ya tenemos a la familia, la escuela y el entorno que los adultos nos proporcionaron en nuestra niñez.

    Como dijo el filósofo alemán Spaemann “La televisión es el primer sistema verdaderamente democrático, el primero accesible para todo el mundo y completamente gobernado por lo que quiere la gente. Lo terrible es, precisamente, lo que quiere la gente”. Es decir, la televisión, la publicidad, el cine y demás medios no son culpables de nuestra educación, tal vez si lo son aquellos que nos han hecho seres indefensos ante las necesidades de estos o nosotros mismos por no haber mantenido esos valores y habernos acomodado y pretender culpar a cualquiera de nuestros errores.

    Es cierto que soy algo crítica con coartar la libertad en la publicidad –no apoyo los casos denunciados donde se percibe la mano de la manipulación en busca de manipularnos-, pues en ocasiones considero que se traspasan límites que rozan lo paranormal. Cito un ejemplo que a muchos nos hizo gracia hace ya casi 5 años. Un anuncio de la marca Volkswagen en el que dos niños aparecían simulando el ruido de un motor y como mantenían la respiración mientras hacían el ruido, uno de ellos se ponía rojo por la falta de aire ya que el cambio DSG de marchas era tan suave que no le permitía tomar aire al no notarse el cambio de marchas, facilito la url http://www.youtube.com/watch?v=LfBPGoru6vE

    Pues bien, el anuncio fue retirado tras una denuncia de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC), ya que un niño en Granada sufrió un desmayo y varias lesiones de carácter leve al querer comprobar cuánto tiempo podía aguantar sin respirar, imitando el ruido del motor. ¿Sin este anuncio se podría haber evitado esto? Sólo espero que al niño no le dejaran ver Superman o la desgracia iba a ser aún mayor. No culpemos a los medios de todo lo que pase. Ante las publicidades irreverentes y excesivamente transgresoras queda el castigo social, mucho mayor que el de la justica para las marcas.

    Terminaré parafraseando a Humberto Eco “La televisión se nos aparece como algo semejante a la energía nuclear. Ambas sólo pueden canalizarse a base de claras decisiones culturales y morales”.

  • Lucia Vázquez
    9 mayo, 2011 at 19:19

    ¡Buenas tardes!

    Decir que las empresas no piensan en la facturación cuando invierten miles de millones en campañas publicitarias sería mentir, pero ¿por qué no conseguir un equilibro entre los interese sociales y los intereses económicos que contente tanto a la sociedad como a la propia empresa anunciante? El problema real reside en el esfuerzo desmedido de las marcas que tratan de tangibilizar conceptos abstractos que otorguen a la marca unos valores añadidos (posicionamiento, valores de marca, una imagen, un target…).

    Los efectos sociales de este tipo de campañas puede ser perjudiciales para la percepción de miles de jóvenes. Una vez más, aquí cobra verdadera importancia la tela protectora de padres y amigos que ofrezcan, en este caso, a las jóvenes unas referencias con las que interpretar esta realidad que nos presenta la publicidad.

    Al fin y al cabo, y considerando el punto de vista de K. Reardon, de lo expuesto en los capítulos anteriores se desprende la evidencia de que todas las formas de comunicación ejercen influencia sobre quiénes somos y sobre lo que deseamos ser, e incluso lo configuran. Pero las formas de comunicación que más nos invaden son los medios de comunicación de masas. Razón por la cual han sido blanco de muchas críticas, tanto merecidas como exageradas. La queja más generalizada es que estos medios no reflejan con exactitud nuestras vidas, que degradan el gusto de las masas y que estimulan a la gente a hacer cosas que de otro modo no tomarían en consideración. De manera que el público televidente masivo es un público acrítico, y como tal queda librado a la merced de quienes quieran manipularlo.

    Un saludo y ¡ánimo con la semana!

  • Lucia Vázquez
    9 mayo, 2011 at 19:22

    ¡Buenas tardes otra vez! 😉

    Un buen ejemplo de los efectos que puede tener la televisión es un estudio realizado por Watt y Krull (1976) que han demostrado que la forma o la estructura de los mensajes de los medios pueden tener efectos graves sobre los niveles de agresividad de los adolescentes. Su investigación indica que “cabe predecir con exactitud los niveles de agresividad de los adolescentes mediante la sola consideración de los programas que ven y el grado de violencia de esos programas” (1976: 107).

    Ahora sí, ¡un saludo a todos!

  • Juan Adolfo Romero
    9 mayo, 2011 at 22:03

    Buenas tardes a todos,

    Creo que muchos de nosotros coincidimos en la necesidad de que exista un control de la publicidad y yo también estoy de acuerdo con ello. Ahora bien, ¿quién debe de ejercer ese control sobre la publicidad y los excesos de las compañías con el objetivo de vender sus productos o marcas?
    Estoy totalmente de acuerdo con Miguel Nombela. En la publicidad como en muchos otros ámbitos de la sociedad tiene que haber una libertad total excepto en los casos que vulneren derechos fundamentales de la persona, que de por sí ya están recogidos en nuestra constitución. Creo que cuándo un anuncio deja de ser una simple publicidad para pasar a ser un arma que hiere la sensibilidad de cualquier de las personas, en este caso es cuándo se debe de penalizar a la marca o compañía que está haciendo este anuncio con el mero hecho de elevar las ventas.
    Son los propios consumidores los que en mi opinión deben de ejercer este control y producir el efecto contrario, es decir que bajen las ventas de esta compañía y así sus directivos se verán obligados a cambiar la estrategia e incluso a pedir perdón públicamente como ha sucedido en casos muy sonados.

    El comentado anuncio de Dolce & Gabbana que tuvo que retirar de todo el mundo un polémico anuncio en el que aparecía la imagen de un hombre que sujetaba por las muñecas a una mujer, mientras otros cuatro observaban la escena.

    Saludos,

    Juan A.

  • Iván García
    10 mayo, 2011 at 0:15

    Buena noches.
    Al hilo de lo que comentaba Lucia sobre los efectos de los programas o videojuegos violentos en la juventud, tengo que expresar que el problema principal no es que vean dichos contenidos violentos, sino que han perdido la empata con lo que ven. Esto no es por los videojuegos o el exceso de imágenes con alto contenido violento, sino es educacional. Con esto quiero decir que existen unas generaciones de padres que han convertido a la televisión u otro soporte audiovisual como elemento educador para su infante, y como se dice cría vientos y tendrás tempestades.
    Lo mencionado anteriormente se puede traspasar al tema publicitario, porque lo mencionado del anuncio de Volkswagen y el niño de Granada. Bajo mi parecer es mas para multar a los padres por no educarlos que a la retirada del anuncio. Considero que se deja en manos de otros la educación de los hijos, esto tiene consecuencias y no hay que satanizar a las campañas publicitarias.

    Un saludo.
    Iván

    • Lucía Vázquez
      10 mayo, 2011 at 14:58

      ¡Buenas tardes!

      ¡Totalmente de acuerdo! No sé si me he expresado mal en mis intervenciones… El verdadero problema reside en la falta te tiempo y atención que toman los padres para educar “audiovisualmente hablando” a sus hijos. Los niños se presentan ante programas, películas y juegos sin referentes para poder digerir la información que se les está ofreciendo. Las nuevas tecnologías y el entorno multipantalla contribuyen a agravar el problema.

      Aun así, sigo pensando que muchas marcas sobrepasan los límites morales sin tener en cuenta las consecuencias. No hay más que leer el artículo “La persuasión y los medios de comunicación de masas” (K. Reardon) para darnos cuenta de cómo la publicidad moldea la sociedad. Por ejemplo: El papel de las mujeres como amas de casa para productos del hogar, productos de limpieza… Incluso la escasa presencia de otras razas deja claro que existe un problema de enfoque. Pero mi pregunta es: ¿tiene la publicidad la culpa de ofrecernos estereotipos racistas y machistas, o la publicidad responde a las preferencias de una sociedad todavía sin desarrollar en muchos aspectos?

      Puntomatic lanzó, hace ya un par de años, una campaña publicitaria diferente del resto de anuncios de productos de limpieza televisados hasta el momento. En vez de mujeres compitiendo por unas prendas blancas o el archiconocido “antes y después”, la marca decidió aprovechar la incorporación del hombre a las tareas del hogar para utilizarlo como protagonista del spot (http://www.youtube.com/watch?v=Wn7-3Dy5AbI). El cambio de dirección me pareció muy acertado; un anuncio divertido y diferente con el que intentó posicionarse la marca. Desgraciadamente, las mujeres a las que iba dirigido el producto no lo entendieron de la misma forma. Si el anuncio hubiera tenido éxito, hubiera marcado un precedente. La publicidad, al fin y al cabo, se adecua a las características de la sociedad, sino ¿por qué fracasó este anuncio y las mujeres apuestan por productos de limpieza con una publicidad tan convencional y machista? Y este es sólo un ejemplo aislado de los cientos que vemos diariamente.

      ¡Un saludo!

      Lucía

  • Juan Adolfo Romero
    10 mayo, 2011 at 0:28

    ¿Publicidad creativa o falta de honestidad?

    Estoy hablando de Ryanair, la línea aérea de bajo coste liderado por el irlandés, Michael O’Leary. El Sr. O’Leary dijo en su autobiografía que no importa el tipo de publicidad, buena o mala, lo importante es que hablen de ti. Yo no estoy de acuerdo con esta afirmación pero él ha demostrado a lo largo de los años que lo piensa y que sigue esa estrategia de llamar la atención.
    Por eso hemos visto anuncios polémicos, donde le han forzado a pagar compensación, otros donde han sido criticados y también ofertas de vuelos baratos por 1 € donde parece que todo se desmadra y finalmente llegas a pagar 40€.

    En unos de sus campañas, Ryanair (como en el caso de Ralph Laurent utilizando Photoshop) presenta una fotografía de Sarkozy y Bruni con un bocadillo de diálogo que sale de la cantante y que dice: “Con Ryanair, toda mi familia puede venir a mi boda”.

    Cuánto más gorda sea la barbaridad, más presencia en los medios. Aunque luego haya que desmentirla, aunque haya que pagar una multa. Sus directivos de marketing son capaces de decir que va a llevar a sus pasajeros de pie o que va a cobrar por usar el baño.
    Hace un mes Hosteltur, sitio web de noticias relacionadas con el sector turístico ha decidido no dar ninguna noticia más de esta compañía cuándo informaron que Ryanair iba a comercializar vuelos sin niños, encontrándonos después con que era una inocentada porque el 1 de abril es el día los santos en los países anglosajones.

    Llevo ya un tiempo viviendo en Londres y después de cada vuelo que hago con esta compañía siempre me prometo a mi mismo no volver a comprar otro billete con ellos pero a la hora de comparar y mirar precios, son realmente más baratos que otras compañías. Este irlandés continúa con sus técnicas de marketing y su publicidad que impactan, algunas veces con impacto negativo y, con el continuo crecimiento de su negocio, bastante por encima de la media europea. Está claro que algo funciona.

    Saludos!!

    Juan A.

  • Juan Carlos García Gutiérrez
    10 mayo, 2011 at 12:28

    Hola a todos,

    Una pequeña reflexión al hilo de la responsabilidad social corporativa y su contribución a la mejora de la imagen de los anunciantes.

    Es evidente que la RSC ayuda y, mucho, a la hora de lograr un posicionamiento favorable en la mente de los consumidores pero, ¿realmente es útil a la hora de vender?

    Desde mi punto de vista, una deficiente planificación estratégica de RSC afectará negativamente a la imagen de cualquier empresa y, por extensión, seguramente repercuta en las ventas pero no la veo tan decisiva a la hora de lograr un incremento de las mismas, para eso está la publicidad. Lo que la gente finalmente recuerda es un buen spot que si transgrede ciertas normas éticas puede que también afecte negativamente a la compañía (y digo puedo porque generalmente la tormenta termina con la retirada del mismo). La RSC es a mi modo de entender un valor añadido que, como el de los toreros, se presupone (aunque pocas lo cumplan).

    Un saludo,

  • Mercedes Ferrero
    10 mayo, 2011 at 19:30

    Buenas tardes, siguiendo con el comentario de mi compañero Juan Carlos, querría añadir que la RSE es más que un valor añadido y en mi opinión, no se presupone en absoluto. Creo que con el tiempo será obligatorio que las empresas presenten un Informe de RC, al igual que presentan sus cuentas anuales. Las que no se tomen en serio involucrarse con sus grupos de interés verán seriamente afectada sus cuentas de resultados. De hecho, actualmente existen otros agentes sociales, ONG´s, para ser más concreta, que se encargan de presionarlas para que implanten modelos de negocio que integren políticas de RC, y, el hacer caso omiso les trae consecuencias nefastas que afectan a su reputación y con ello a su negocio. Yo sí pienso que la RC es, en cierta forma, un “método” de autorregulación. Con esto no me muestro en contra de que exista una autorregulación por parte de otros organismos externos, al contrario, estoy a favor. Os dejo un link sobre regulación de publicidad on line en el Reino Unido.

    http://www.blogdepublicidad.es/regulacion-de-la-publicidad-online-en-reino-unido/

    Saludos

  • Alberto Moreno
    10 mayo, 2011 at 20:16

    Buenas tardes,

    Entre las muchas técnicas que tiene la publicidad para llamar la atención del consumidor está la provocación. Lo hemos visto en multitud de ocasiones, campañas donde se usa el sexo, la violencia, lo “políticamente incorrecto”.

    Un claro ejemplo del punto anterior son las marcas de moda. Famoso fue el caso de Dolce & Gabbana en el año 2007 cuando su publicidad se censuró por proyectar una imagen de dominación masculina sobre la mujer. Muy ingenuos seríamos si creyéramos que la agencia de publicidad no había previsto ya esa reacción y valoró como más positivo la polémica que iba a generar que el hecho de ser prohibido.

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Dolce/26/Gabbana/retira/controvertido/anuncio/todo/mundo/elpepusoc/20070307elpepusoc_1/Tes

    La publicidad se debe regular desde las instituciones públicas, y posteriormente desde la creación de un código deontológico de las asociaciones de publicistas.

  • Ramón Alberca
    10 mayo, 2011 at 21:33

    Está claro que los publicistas quieren libertad a la hora de expresar sus ideas a la hora de vender sus productos, pero deben tener cuidado ya que pueden ser muy influyentes en los hábitos, sobretodo de los más jóvenes, que se pueden sentir culpables por no ser tan extremadamente delgados, habiéndose documentados incluso casos de suicidio: http://www.lanacion.com.ar/885300-se-suicido-una-joven-rosarina-internada-por-sufrir-anorexia.
    Quizás una ley de publicidad sería conveniente para regular de manera eficaz los contenidos publicitarios que salen a la luz. Aunque muchos lo tacharan de censura, evitaría que determinados estereotipos dañinos influyeran demasiado en la sociedad, que viviría más feliz y saludable.

  • Virginia Bascuñana
    10 mayo, 2011 at 23:40

    Vamos a ser positivos:
    Los mensajes publicitarios pueden representar también, como ya apuntamos (Feliu Albaladejo, 2008), transformaciones sociales en curso, pudiendo contribuir a la difusión de discursos emergentes, y actuando a modo de catalizadores y «normalizadores» de nuevas y múltiples imágenes y modelos sociales. De manera que, y a pesar de esa tendencia conservadora y estereotipadora, generalmente aceptada, la publicidad, en tanto que tiene la capacidad de extender comportamientos y modelos emergentes, creando nuevos referentes comunes, podría ser considerada también como un «acelerador del cambio social», atendiendo a esa capacidad de participar activamente en los procesos de adopción de nuevas formas y usos sociales.

    Desde esta perspectiva, extendemos la función social de la publicidad, entendiendo que los discursos publicitarios podrían desempeñar importantes funciones orientadas a la normalización de determinados comportamientos, roles y valores, que, formando parte de nuestra realidad actual. ¿Qué tal una campaña sobre nutrición?

    Un saludo

  • Cosme Ojeda
    19 mayo, 2011 at 20:14

    Sobre la capacidad de Twitter de crear tendencias, ayer discutían en el New York Times el editor del Blog Bits (de tecnologías) y el todopoderoso director del periódico, Bill Keller; por un hashtag en el que el director decía que abrir Facebook a su hija de 13 años le parecía como darle un chute de “cristal”. Luego lo matizaba invitando a discutir; pero el experto en tecnologías le atacaba diciendo que dependía comos e usasaen las redes.
    También en el intercambio se atacaba el intrusismo de los móviles y llegaban a hablar de “acoso”.
    Merece la perna leer el texto —breve— en inglés; os dejo el link:
    http://bits.blogs.nytimes.com/2011/05/18/this-is-your-brain-on-twitter/?ref=technology

  • jose antonio gabelas
    21 mayo, 2011 at 12:54

    Gracias, Cosme por tu comentario, me parece muy sugerente la expresión “chute de cristal”, también muy perversa.

Dejar comentario

Síguenos

Encuéntranos en las redes sociales, comparte y expresa tus opiniones.

Scoop.it

Scoop.it

TRICLAB

TRICLAB

¿De qué va esto?

Ámbitos de comunicación audiovisual y competencia digital.

Síguenos en: Facebook

ContentArt

ContentArt