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>TÚNEZ, EGIPTO… VIAJE SIN RETORNO

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La revolución que se está produciendo en el Norte de África, admite diferentes lecturas. A pesar de que todo está muy caliente, podemos atisbar algunas consecuencias del papel que han tenido y están teniendo las redes sociales. Hace unos días avanzábamos este hecho, que hoy refleja masivamente la prensa.

Una vez más, los medios de comunicación construyen su narración. 1 héroe (el informático Wael Ghonim); 1 enemigo (Hosni Mubarack); 1 aliado de la revolución (el ejército); 1 conflicto (Mubarack=30 años de dictadura); 1 sueño o solución (recuperar Egipto como país para los egipcios). Esta básica estructura narrativa ha funcionado en todos los grandes relatos, pero hoy aparece catalizada por el factor X: las redes sociales. “Fueron la piedra sobre la que se edificó la revuelta” señala El Mundo hoy día 13. Estas redes han fabricado un icono: Wael Ghonim, el ingeniero informático de 30 años que ya ha dicho que no lo conviertan en la cara de la revolución, que cada egipcio lo es, un mensaje muy acorde con la filosofía colaborativa y horizontal de la red. Ghonim es el promotor de páginas como Islamway y Mubasher. Tengamos también el dato de que Ghonim es el responsable de marketing de Google (algo que he podido comprobar al recoger más de siete millones de entradas al clicar su nombre)
No cabe duda de que las redes sociales tienen su protagonismo en la resolución de graves conflictos sociales. Egipto focaliza los “treding topics” de la red de microblog. Sepamos que unos años antes de que estallara la revolución la AYM (Alianza por los Movimientos Juveniles”), se dedica a identificar, conectar y apoyar a los activistas digitales del mundo. Sin embargo, para dar a las redes sociales su justo valor, las mejores palabras que he encontrado, corresponden al confundador de esta organización, Jason Liebman, comenta:”la revolución habría sido posible con o sin Twitter,Facebook o YouTube, pero está claro que las redes sociales han acelerado el proceso y han permitido llegar a más gente en menos tiempo… No podemos olvidar que todo lo que hemos visto desde abril de 2008, y más en concreto esto 18 últimos días, es fruto de la labor de los activistas en los últimos 18 años” La AYM, ha facilitado un seguimiento de la revuelta de Tahrir con la cobertura en vídeo de las manifestaciones con la ayuda de la aplicación Bambuser, que permite retransmitir en tiempo real con el teléfono móvil.
Tengamos en cuenta que el estallido social ha estado dirigido por un sector laico y juvenil, tanto en Túnez como en Egipto la mayor parte de la población tienen menos de 25 años. Su cercanía a Facebook y Twitter les ha permitido expresar sus frustraciones y sueños y convertir a un activista (Ghonin) en líder y cara visible de la revolución. Atentos al dato porque estamos ante un nuevo perfil de líder de la segunda década del siglo XXI.
El movimiento ha echado a andar, divisamos la dirección, pero no el destino. Y me cuestiono:
¿Cuál seguirá siendo la función del ejército,factor clave en la historia de todas las revoluciones?
¿Qué ocurrirá con la renovación del nuevo gobierno todavía muy próximo a Mubarack?
¿Que otros países del Magreb se contagiarán de esta revolución?
¿Qué consecuencias tendrá para el resto del mundo en general, y para Europa en particular?
¿Cómo será el cambio de imagen sobre los países árabes, que hasta ahora eran vistos por Europa y EE.UU como sumisos y fanáticos, “negados” para una democracia?
¿Cuáles serán las estrategias de los intereses económicos occidentales y de las economías emergentes ante la caída de estos regímenes dictatoriales? Sabemos que los patrocinadores de la Alianza que ha dinamizado este movimiento son Facebook, YouTube, Google, además de la CBS, la NBC, MTV y la Pepsi.
Ayer, sábado día 12 de febrero, Ghonim saludaba con el siguiente tweet: “Buenos días Egipto. Te eché de menos en los últimos 30 años” Veremos que nos dice el tiempo. Veremos si la plaza de Tahrir es un nuevo símbolo como lo fue la caída del Muro de Berlín.

gabelas

Profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza. Investigador en Social Media y Comunicación.

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